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miércoles, 2 de mayo de 2018

Los vientos de la Cuarta República trajeron la tempestad chavista



Mario Szichman

 Carlos Andrés Pérez

Estoy escribiendo un libro de non fiction sobre Venezuela que tiene como protagonista a una de las mentes más claras que ha dado ese país, y que ha sido testigo privilegiado de los principales acontecimientos de la Cuarta República y de la República Bolivariana, como político y embajador.
Ahora vive exiliado en Nueva York, un galardón reservado a escasos políticos opositores. La gran mayoría de ellos, excepto quienes están presos, han logrado participar de las migajas del festín.
Desde hace más de un año, nos reunimos puntualmente una vez por semana, grabador de por medio, para recordar episodios registrados durante la Cuarta República, en la década del setenta, y confrontarlos con lo que viene ocurriendo desde que llegó al poder en 1999, y escribió un riguroso libreto que podría titularse “Cómo destruir a un país”.
Pero es muy fácil ejercitar la rutina de “la culpa la tiene siempre el otro”. Un país no se derrumba en veinte años de la manera en que se derrumbó Venezuela, que sigue contando con las reservas de crudo más grandes del mundo, si sus cimientos no hubiesen sido previamente socavados.
Abundan los regímenes autocráticos, pero no todos han corrido igual suerte. En las peores épocas de la dictadura y la represión de Saddam Hussein, la industria petrolera iraquí seguía siendo un modelo de buena administración. En realidad, la mayoría de los gobiernos de países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo –muchos de ellos satrapías–  han logrado portarse bien cuando se trata de cuidar la gallina de los huevos de oro. Y eso incluye a algunos sumergidos en la guerra civil.
Pero Venezuela se ha hundido completa, como el Titanic, y ni siquiera PDVSA, Petróleos de Venezuela, puede exhibirse como un ejemplo. Por el contrario, tras ser una de las empresas internacionales mejor administradas durante la Cuarta República, es hoy una ruina, que ha reducido su producción de más de tres millones de barriles diarios de crudo, a 1,6 millones de barriles.

EN BUSCA DE LOS ORÍGENES

Llegué a Venezuela durante la Cuarta República. La primera vez, en 1967, tras ser licenciado del servicio militar en la Argentina. Por cierto contribuí, con mi modesto esfuerzo, al derrocamiento del presidente constitucional Arturo Illia, quien fue reemplazado por el general Juan Carlos Onganía. Eso fue el preludio a una serie de regímenes militares, que dio lugar al surgimiento de grupos guerrilleros, seguido de la aparición de grupos de exterminio como la Triple A. Luego Juan Perón retornó al poder, en 1973, teniendo como compañera de fórmula a su esposa Isabel Martínez. Fueron tres años de caos.
Perón falleció en 1974, su esposa fue derrocada en 1976, y el general Jorge Rafael Videla asumió un triunvirato militar, secundado por un brigadier de la aviación y un almirante de la armada, que institucionalizaron la figura del “desaparecido”.
Entre 8.900 y 30.000 personas fueron secuestradas y asesinadas hasta 1983, cuando los militares decidieron invadir el territorio irredento de Las Malvinas y fueron desalojados por el león inglés, que ellos consideraban viejo y apolillado.
Pasé los primeros años de la década del setenta en la Argentina, y retorné a Caracas en 1975. Al lado de Buenos Aires, Caracas era en esa época el paraíso. Mientras la inflación se devoraba los ahorros de los trabajadores argentinos, en Venezuela el dólar se mantenía impertérrito a 4,3 bolívares. Abundaba el trabajo, se podía ahorrar lo suficiente para poder comprarse un automóvil, y aunque los alquileres eran horrendamente caros, resultaba posible pagarlos. Y la clase media estaba en condiciones de ahorrar, y salir de vacaciones. Miami era un destino común para muchas personas de clase media.
Durante un año, fui profesor de literatura en la Universidad Católica Andrés Bello. Creo que había 26 alumnas y un alumno. No eran seres muy brillantes, ni tampoco muy atentos a los que les decía el profesor. Una alumna me dijo un día: “Mire profesor, a mí lo que me interesa es conseguir una educacioncita antes de que pueda conseguir un buen marido”.
Pero algo más interesante me comentó otra alumna, que por cierto, era muy estudiosa. Me dijo que había viajado con su esposo a Miami para comprar toallas de baño. Cuando retornaron al hogar, descubrieron que las toallas no combinaban con los azulejos del baño. ¿Qué hubiera hecho una pareja sensata? Adquirir toallas que combinaran con los azulejos. Pero no en la Venezuela Saudita. Por lo tanto, al siguiente fin de semana, la pareja viajó a Miami para comprar azulejos que combinaran con las toallas.

EL REINO DEL REVÉS



Es obvio que alguien inculcó en los venezolanos de clase media la idea de que el dinero era inagotable, y todo exceso posible. Era imposible inculcarles similar visión de la vida a los pobres, que constituían el 70 por ciento de la población, y cuyos ingresos eran magros.
En Caracas, los ranchos se multiplicaban en los cerros. Pero la clase política, excepto por algunos gestos dadivosos en épocas preelectorales, creía que los únicos seres humanos eran los habitantes del valle.
Había otro problema: Venezuela era una partidocracia. Si usted era adeco, simpatizante de Acción Democrática, podía vivir sin trabajar. Los quince y primero de cada mes, se dirigía a la oficina de la empresa donde supuestamente trabajaba, cobraba su cheque, y podía continuar gozando del dolce far niente. Y lo mismo si era copeyano, miembro del partido Socialcristiano Copei.


Experimenté en carne propia ese apartheid político. Yo había conseguido trabajo en un canal de televisión, en la época en que gobernaban los adecos. Cuando triunfó el líder de Copei, Rafael Caldera, en las elecciones de 1969, todos los trabajadores del canal de televisión fuimos convocados a la sala de conferencias. Y era necesaria esa sala de conferencias, porque en tanto los verdaderos trabajadores del canal debían sumar una treintena, en la sala de conferencias se habían congregado unos doscientos, que nunca había visto en mi vida. Esos eran los empleados invisibles que iban a cobrar su cheque cada quincena. Por supuesto, como yo había ingresado durante la administración adeca, fui echado del trabajo, aunque nadie se quejó nunca de mis labores.
La partidocracia fue uno de los elementos que contribuyó a hundir la Cuarta República. Si lo más importante no era trabajar, sino contar con un carnet del partido, e ir a votar por el candidato oficialista, ¿cómo podía progresar un país, a pesar de contar con una fabulosa renta petrolera? ¿Qué incentivos existían para trabajar?
El dirigente político, ensayista y escritor Domingo Alberto Rangel, solía señalar que los chavistas eran “adecos, pero a lo bestia”. Copiaron todas las malas costumbres de la Cuarta República, y las multiplicaron. La lealtad a una agrupación política era más importante que sentir orgullo por el trabajo realizado.


A comienzos del siglo XXI, hubo una importante huelga petrolera contra el régimen de Hugo Chávez. ¿Qué hizo Chávez? Despidió a 20.000 técnicos y empleados, que adversaban su régimen, y los reemplazó con más de 100.000 leales a su gobierno. Fue el comienzo del colapso de . La gran mayoría de los despedidos consiguieron trabajo en varios países, gracias a sus grandes calificaciones. En cuanto a los 100.000 que los reemplazaron, han contribuido decisivamente a la destrucción de la empresa.
Hoy, Venezuela es un país en avanzado proceso de destrucción. Nadie sabe con exactitud cuántos venezolanos  han optado por la diáspora. Algunos dan la cifra de dos millones, otros la duplican. Pero lo cierto es que Venezuela se ha quedado sin sus personas más trabajadoras o más talentosas. La pobreza ha crecido de manera exponencial, las posibilidades de sobrevivir disminuyen. Escasean las medicinas y alimentos, el gobierno de Nicolás Maduro arroja mendrugos disfrazados de bolsas CLAP, a los más pobres. Pero eso sí, deben mostrar previamente su carnet de la patria, que los acredita como chavistas.
No creo que exista otro país de América Latina que haya pasado una experiencia similar a la de Venezuela. Dudo inclusive que pueblos asolados por la guerra civil, sufran tanta ruina, tanta destrucción, como Venezuela.
¿Cómo se ha llegado a esa situación? Se pueden buscar muchos culpables, y obviamente, el principal es el chavismo. Pero la oposición no se ha destacado por su criterio ni por su táctica. Sus dirigentes prefieren mirar para otro lado. Con escasas excepciones, optan por ser cómplices del régimen.
¿Se podrá detener algún día esa catástrofe? Es difícil no ser escéptico. Venezuela necesita una nueva generación de pensadores que no incurran en los errores de la actual generación de políticos. Hay muchos ejemplos a tomar en cuenta. Pero eso dependerá de los 30 de millones de venezolanos. Ellos, de manera exclusiva, necesitan rescatar a su país del peor gobierno que ha padecido su historia.




miércoles, 15 de noviembre de 2017

El viajero del tiempo: Hugo Chávez firmó el Acta de la Independencia de Venezuela


Mario Szichman



Cada régimen utiliza sus peculiares técnicas para alterar la realidad. Hace algunos años, el gobierno de Nicolás Maduro Moros reveló que el fallecido fundador del movimiento había firmado el Acta de la Independencia de Venezuela.
Según anunció el periódico Tal Cual (29 de mayo de 2013) “Un facsímil digital del Acta de la Independencia, que contiene una reproducción fiel de la versión original, fue modificado con la finalidad de añadirle la firma del difunto Hugo Chávez Frías. El objeto se encuentra en el museo de La Casa de las Primeras Letras Simón Rodríguez, ubicada en el bulevar Panteón, entre las esquinas Veroes y Jesuitas”.
El historiador Alejandro López, encargado de La Casa de las Primeras Letras, explicó que habían modificado el Acta de Independencia disponible en la sala digital porque “consideramos a Hugo Chávez como otro prócer de la Independencia” que “merece, como cualquier otro venezolano, tener su firma allí”.
 El chavismo ha hecho varios intentos para borrar el pasado de Venezuela y reemplazarlo con su propia versión de la historia.  Ha creado heroínas inexistentes, como la generala post-mortem Dolores Dionisia Santos Moreno, también conocida como “La Inmortal de Trujillo”. (En este caso, se trata de un flagrante invento del historiador chavista Huma José Rosario Tavera), y le ha practicado la cirugía estética al Libertador Simón Bolívar, para reconfigurar su rostro y transmutarlo a mitad de camino en el de Chávez.
(Ver "Cómo esta far a la posteridad” En:
http://marioszichman.blogspot.com/2015/10/como-estafar-la-posteridad.html)
Pero incorporar al fallecido presidente al panteón de la gloria colocándolo al lado de próceres que realmente firmaron el Acta de la Independencia hace más de dos siglos, es un paso de infinita audacia.

LA RECONSTRUCCIÓN DE LA HISTORIA
                
Una expresión común en estas tierras es If you have it, flaunt it Si usted posee algo (muy especial) pues debe hacer gala de ello. ¿Y qué se hace cuando el pasado es ilusorio? Pues se lo inventa.
En El 18 Brumario de Luis Napoleón Bonaparte, Carlos Marx citó a Hegel diciendo que la historia ocurre dos veces, la primera como tragedia, y la segunda como comedia. Se duda que Hegel haya dicho eso. Al parecer, la frase fue un invento de Marx, pero es excelente.
En la Venezuela chavista la historia se ofrece primero como farsa, y luego como bufonada. Dudo que exista otra experiencia política similar al chavismo en las crónicas de América Latina.
Uno de los errores cometidos por amigos y adversarios del chavismo es suponer que ese movimiento político sigue amarrado al planeta tierra. Vale recordar que al presidente Nicolás Maduro se le apareció un pajarito en julio de 2014, cuando estaba por cumplirse el sexagésimo aniversario del nacimiento de Chávez. El pajarito, un connotado símbolo fálico del repertorio freudiano, se transfiguró en un portavoz del más allá, e informó a Maduro que Chávez estaba feliz “y  lleno de amor por la lealtad de su pueblo”.
El presidente de Argentina, Juan Perón, decía que se retorna de todas partes menos del ridículo. Ocurre que Perón creció en la Argentina, y aunque su experiencia como agregado militar en la Italia de Benito Mussolini le aflojó un poco los músculos, seguía temiendo la burla, una de las razones que convierten a los habitantes de Buenos Aires en dechados de solemnidad.
En cambio Chávez era un caribeño hijo y nieto de venezolanos, sin una gota de sangre española.  (La herencia española salvó a los hermanos Castro de incurrir en bufonadas). Chávez transitó tantas veces el ridículo, que logró blindarse contra él.
No voy a repetir las hazañas de Chávez en materia de mal gusto, de gestos improcedentes, de bravatas imposibles de llevar a cabo. Como decía Jorge Luis Borges al mencionar un mal poeta, describir a Chávez en sus desaguisados sería “una declaración de rencor”.

REPITIENDO SUCESOS

Tras indicar que la historia se daba dos veces, la primera vez como tragedia, la segunda como comedia o farsa, Marx añadió que los líderes de cada época se vestían con ropas antiguas. Los romanos se disfrazaron de griegos, y los revolucionarios franceses de romanos. Y aunque Marx no vivió para verificarlo, los revolucionarios rusos usaron emblemas y decretos copiados de la Revolución Francesa.


Hugo Chávez estaba embelesado con Simón Bolívar. Al punto que en una ocasión, ordenó desenterrar sus restos, a fin de practicarle una autopsia. Estaba convencido de que El Libertador había sido envenenado por la oligarquía colombiana. Según Chávez, quien habría dado la orden, fue Francisco de Santander, su lugarteniente durante la guerra de liberación.
Los restos de Bolívar fueron llevados a una especie de quirófano, y sometidos al escrutinio de Chávez y de otros galenos del régimen.
(https://www.youtube.com/watch?v=j3f7OpT2168)
Chávez y el resto de sus asesores se vistieron para la ocasión como cirujanos. Las cabelleras de todos ellos habían sido cubiertas por esos gorros de plástico que suelen usar las mujeres cuando se van a duchar.
¿Y después de eso qué? ¿Pensaba Chávez sentar en el banquillo de los acusados al cadáver de Santander? Es dudoso que los colombianos le hubieran remitido al difunto. De todas maneras, la historia está plagada de episodios donde seres famosos no viven tranquilos ni después de muertos. No olvidemos que la iglesia católica, presuntamente más seria que el chavismo, juzgó el putrefacto cuerpo del papa Formoso durante los dos Sínodos del Cadáver[i].  

El sínodo del cadáver juzgando al papa Formoso

Afortunadamente, a último momento, Chávez renunció a la idea de reclamar los restos de Santander, y se dedicó a otros menesteres.

LOS REDUCIDORES DE CABEZAS

En su ensayo El culto a Bolívar, el historiador venezolano German Carrera Damas reproduce Cirene, un relato del gran narrador Enrique Bernardo Nuñez. La fábula describe la evolución de los cireneses, que “vivían entregados al culto de sí mismos y al de sus héroes”. Pero había entre esos héroes un ser no solo inmortal, sino inmarcesible. Y los cireneses “lo proclamaron el hombre más grande de la tierra”.
Todos los habitantes de Cirene se dedicaron a ser historiadores “y a vivir en el pasado remoto. Esculpieron aquel nombre en columnas, arcos y templos. Y al pie de una montaña erigieron un panteón, rematado por una torre llena de símbolos”. Finalmente, el héroe se convirtió en un dios “a quien rendían el culto más ferviente”. Los sucesivos tiranos que gobernaron Cirene, decía Enrique Bernardo Nuñez, “permitían este culto y lo favorecían. Encontraban así un medio seguro de hacerse perdonar sus latrocinios”.
Mientras los demás pueblos avanzaban hacia el porvenir, los cireneses se recluyeron en el tiempo en que había existido el héroe máximo. Y un día, Cirene desapareció, tras quedar paralizada por una historia demasiada remota, y por el tedio de sus habitantes, hartos de adorar a un héroe excesivamente perfecto.
Pasaron los siglos, hasta que una expedición antropológica visitó las ruinas de Cirene y descubrió varios cráneos. En la región frontal y en el occipucio de esos cráneos,  “había un vago diseño de figura humana”. Por otra parte, los cráneos “eran reducidísimos, comparados con los de otros contemporáneos”.
Finalmente, los antropólogos descubrieron la causa de esa anormalidad. “El diseño”, dijo Nuñez, “tenía extraña semejanza con la efigie del héroe cirenés grabada en las monedas y medallas”. Como en Cirene existía una sola obsesión, el culto al endiosado héroe, su perfil terminó adueñándose “del cráneo de los desdichados cireneses”.
A mediados de 2010, el periódico Tal Cual de Venezuela comenzó a publicar una edición dominical. (Previamente, salía de lunes a viernes). Ofrecí escribir una columna semanal y dedicarla al líder máximo. El título genérico era Crónicas del siglo XXI. En cierto momento, pensé inclusive escribir un libro titulado Nuestro líder máximo: lecturas de moral razonada.
Me convertí en una especie de doctor Watson, una especie de cronista que adoraba los extraños caprichos del comandante en jefe. Mi única misión en la vida consistía en robustecer el culto a la personalidad del presidente Chávez. 
En esas columnas expliqué cómo el comandante había cambiado no solamente a Venezuela, sino al mundo. Había creado la Misión Curándose en Salud, donde cada enfermo elegía la dolencia de su predilección, había derogado los gobiernos anteriores, la muerte y el insulto, disuelto las fronteras, reciclado los espejismos para destinarlos a fines pacíficos, y creado la Misión ¡Vamos todos a parir! Tanto las mujeres como los hombres estaban constreñidos a quedar en estado interesante, pues, el comandante era partidario de la igualdad de los sexos. Otro aporte a Venezuela había sido la creación de un sistema de justicia en el cual, mediante la autogestión, los propios delincuentes se imponían las penas que estimaban adecuadas.
Y consideré inevitable que en algún momento de su arrolladora vida, el líder máximo incursionaría en el pasado para alterarlo y perfeccionarlo.

MAQUILLANDO LA POSTERIDAD

Estamos seguros de que con algunos años más de chavismo, la historia venezolana lucirá como un cuento de hadas. La incorporación de la firma del fallecido presidente venezolano al Acta de la Independencia será apenas uno de sus testimonios de grandeza. Ya tendremos crónicas donde se explicará cómo Hugo Chávez, en su incursión al pasado, salvó el 5 de julio de 1811, primer grito de libertad lanzado por los venezolanos,  para que no cayera en manos de la funesta oligarquía. O como adoctrinó al mozalbete de Simón Bolívar para que no cediera a los cantos de sirena de los escuálidos.
Surgirá un texto del propio puño y letra de Bolívar, donde se hablará maravillas de un humilde teniente coronel, amado de la plebe, encargado de cambiar decisivamente el curso de la revolución.  
Gracias a ese militar de Barinas, Venezuela tendrá otra historia. Francisco de Miranda no morirá encadenado en la Carraca, no serán exterminados por los españoles dos docenas de familiares de Bolívar, ni colgará de una jaula la cabeza estofada del general José Félix Ribas.  
Basta que el chavismo se prolongue en el tiempo, para que todo sea idílico. La pesadilla histórica habrá quedado atrás. La firma del comandante eterno quedará estampada no solo en el Acta de la Independencia, sino  en todo documento histórico, en tanto otras firmas de próceres se irán desvaneciendo de esos documentos, y luego, de la memoria colectiva.
Será un final jamás soñado por los habitantes de una patria que según el Libertador “perdurará, y será gloriosa. Y perdurará, simplemente, porque es Caribe, y no boba”.




[i] El papa Formoso (816-896) gobernó la grey católica entre 891 y 896. Su breve reinado estuvo plagado de problemas eclesiásticos y políticos. Fue sucedido por el papa Bonifacio VI, quien duró menos de un año en el papado. Su reemplazante, Esteban VI decidió juzgar a Formoso, pues lo consideraba indigno del pontificado. Formoso fue desenterrado, y procesado en el 897, en lo que se conoció como El Sínodo del Cadáver. Vestido con las ropas papales, y sentado en el trono de San Pedro, Formoso enfrentó impávido los cargos que le presentaron sus acusadores. Todas sus medidas fueron anuladas, y las órdenes que confirió, declaradas inválidas. Posteriormente, le fueron arrancadas las vestimentas papales, se le amputaron los tres dedos de su mano derecha que usaba en las consagraciones, y su cadáver fue arrojado al río Tíber. Pero Formoso no pudo descansar en paz. El papa Sergio III (904-911) se sintió insatisfecho con la condena, ordenó volver a desenterrarlo, y procesarlo en el segundo Sínodo del Cadáver. Sus restos reposan actualmente en el Vaticano.

martes, 20 de agosto de 2013

El chavismo exalta a sus figuras más prominentes





Mario Szichman

 
“Hoy hay millones y millonas de Bolívar”
Nicolás Maduro, autoproclamado presidente de Venezuela

(Una versión más corta de este texto fue publicada por el diario Tal Cual con el título La cruzada cultural chavista pica y se extiende, y firmada con el seudónimo de Harry Blackmouth)

     Un fantasma recorre Venezuela: el fantasma de los Institutos de Altos Estudios para analizar el pensamiento de los próceres del chavismo. Todas las fuerzas de la vieja Venezuela se han unido en santa cruzada para acosar a ese fantasma. Pero será en vano.
     Tal como lo anunció la Gaceta Oficial Nº 40.216 del 29 de julio de 2013, mediante el decreto Nº 255 se autoriza la creación de una Fundación del Estado que se denominará “Instituto de Altos Estudios del Pensamiento del Comandante Supremo Hugo Rafael Chávez Frías”. La fundación estará adscripta al Ministerio del Poder Popular del Despacho de la Presidencia y Seguimiento de la Gestión de Gobierno. Y el ciudadano Adán Chávez Frías será el Presidente Encargado de la Fundación.
    Todos conocen las credenciales intelectuales del fallecido presidente venezolano. Y es difícil que un solitario Instituto de Altos Estudios logre estudiar a cabalidad su trayectoria. (Antes de fallecer, se le consultó al primer magistrado sobre el nombre del plantel. Había unanimidad en designarlo: “Academias de Altísimos Estudios para estudiar los Polifacéticos Pensamientos del Comandante Supremo”, pero éste se negó, en otra demostración de su indoblegable modestia).
     ¿Alcanzará una sola academia para analizar ese manuscrito tan especial encerrado en una urna de cristal, en la sala central del Museo de la Regeneración Nacional? Muchos consideran ese códice la biblia criolla. También es el secreto mejor guardado. Sabemos, porque así informó el líder máximo, que consta de apenas 96 páginas. Algunos dicen que allí se narran las hazañas que transformaron a Venezuela en un ejemplo para el mundo. Otros, en cambio, aseguran que se trata de un texto cifrado, donde está destilado todo el saber del mundo. La fórmula matemática de la elipse, que permitió a Newton calcular que la fuerza de atracción de los planetas hacia el sol era recíproca a la raíz cuadrada de la distancia desde el astro rey, habría sido mejorada de puño y letra del líder máximo. Y los cómputos egipcios para construir la pirámide de Keops habrían sido compendiados al punto que consiguieron acelerar la construcción de viviendas a un promedio de cuarenta y cinco minutos por unidad y redujeron a cero los apagones de luz.  

LA PURIFICACIÓN DEL LENGUAJE

   Tampoco se puede olvidar la derogación del insulto en territorio venezolano (Gaceta Oficial Nº 12. 0022 del 17 de diciembre de 2004, decreto Nº 124) a través de la creación de una Fundación del Estado denominada “Instituto de Altos Estudios del Pensamiento del Comandante Supremo Hugo Rafael Chávez Frías Para Abolir Frases Soeces”.
     Criado en los llanos de Venezuela, en un hogar como los de antes, el líder máximo siempre fue conocido por su repudio a toda expresión vejatoria. Quienes sirvieron en las filas de la Revolución Bonita coinciden en su pulcro lenguaje. Apenas si se le escapó alguna vez un “¡Pardiez!” o  un “¡Voto a bríos!” en momentos de comprensible frustración. Y cuando eso ocurría, el insigne se ponía como penitencia el cilicio, y se flagelaba, para hacerse perdonar por ese pecado que otros consideran venial.
     Luego realizó esa inmensa tarea de purificación moral que fue la abolición de las tabernas, antros de perdición, principales usinas de promoción de insultos. Tal vez no muchos recuerden esa medida, pues ocurrió en la misma semana en que nuestro líder máximo decidió abrir un túnel entre el litoral marítimo y la capital, una monumental obra de ingeniería que ha sido comparada con la erección de la gran pirámide de Giza.
    “Como diría el inmortal Rafael Espíndola”, me señaló el líder máximo en esa semana, tan decisiva como todas las semanas de su ejemplar gobierno, “las expresiones soeces, los vocablos descompuestos, los durísimos reproches y amenazas, sólo se pronuncian en las tabernas. ¿Y hacia quienes se dirigen esos agravios? Hacia los hijos de esos seres perturbados por el alcohol. Así responden los borrachos a las súplicas y palabras de resignación de esos inocentes. ¡Los niños tienen hambre y el beodo se enfurece porque no han comido!”
Tuve ocasión de visitar con el líder máximo esos tugurios del vicio, donde la brutalidad y el insulto sustituían a las razones.
Munido de un poderoso altavoz, el prócer venezolano gritaba a los tambaleantes transeúntes: “¡Oh, almas envilecidas, en vuestros rostros observo la obra del vicio! ¡No os contentáis, verdugos implacables del hogar, con ser criminales con vosotros, sino que lo sois con los demás!”
   De repente, reinó el silencio en la calle. Cesó la pecaminosa música en los antros de la desgracia, y de su interior fluyeron las almas atribuladas por el alcohol. Una multitud rodeó al líder máximo con expresión compungida. Algunos se pusieron de rodillas, para orar. Otros alzaron la mirada al cielo, pidiendo disculpas al Señor.
Muchos se persignaron ante el líder máximo. Otros, solicitaron su perdón, y prometieron que de ahí en adelante sólo beberían agua de prístinos torrentes, especialmente del río Guaire. Y cumplieron con su palabra.
   Esa madrugada, nuestro líder máximo abolió de un solo plumazo las tabernas, y por ende los insultos, aunque todavía perduran expresiones soeces y vocablos descompuestos en esa poceta que es hoy la Asamblea Nacional. Pero todos bien saben que el desenfreno en ese sagrado recinto legislativo es obra exclusiva de la derecha fascista.

PÁGINAS INOLVIDABLES

    Aunque los logros del Inmortal son imposibles de reseñar en este breve recuento, querríamos recordar su producción literaria.
¿Cuántos intelectuales serán necesarios para analizar Los Cuentos de la Revolución Bonita (Editorial El rojo amanecer) donde se recrean relatos infantiles con una visión progresista? ¿Bastarán acaso las acuciosas mentes de Luis Alberto Crespo y de Luis Britto García para examinar los cuentos La caperucita roja rojita o ese modelo de cooperación comunitaria intitulado Los tres cerditos salvados por la Misión Vivienda? Nadie duda de la sagacidad de esos intelectuales. Pero ¿lograrán adentrarse en la sutileza de la trama, desentrañar los múltiples matices de una prosa que irradia sapiencia?
    La deconstrucción del cuento titulado inicialmente La caperucita roja es tan sagaz que habría que crear una Academia solamente para destacar al menos 33 de sus 85 acepciones. (Algunos hablan de 121 significados diferentes). ¿Qué pueden aprender las nuevas generaciones de la versión original? Que una niña tonta se desplaza por el bosque, rumbo a la casa de su abuelita, en el camino tropieza con un lobo, el lobo se come a la abuelita, se viste con las ropas de la anciana en un acto de impúdico travestismo, y luego intenta cometer estupro con la niña. 
    Pero La caperucita roja rojita transforma totalmente las premisas del relato inaugural. En primer lugar, la protagonista no se desplaza por el bosque, sino que se zambulle en el mar de la felicidad, a fin de llegar nadando a la tierra prometida. Cerca de un islote es interceptada por la cañonera El Lobo, que transporta misiles teleguiados para atacar nuestras costas. La caperucita es llevada a bordo de la cañonera, y el capitán le explica que acaba de devorarse a la abuelita de la niña, y hará lo mismo con ella si no cede a sus urgencias sexuales. La caperucita simula aceptar las brutales exigencias del capitán, y cuando éste menos se lo espera, la niña lo reduce a la impotencia usando las armas de la dialéctica. “Yo soy la tesis”, piensa la niña, “y ese bruto es la antítesis. Debo encontrar la síntesis”. Y la caperucita encuentra la síntesis en un pequeño bisturí que guarda dentro de su gorra de baño. Pero ¿cómo obtener ese bisturí? “Mi tesis debe ser la siguiente” piensa la caperucita: “Debo informarle al capitán que necesito quitarme la gorra de baño para que mis cabellos caigan en desorden sobre mi espalda, y así pueda acentuar el elemento erótico. Ante esa tesis, el libidinoso capitán mostrará su antítesis, que por cierto es monstruosa y ladeada a un costado. Y la síntesis consistirá en acabar con su antítesis”. Sin vacilar un momento, y mientras el capitán observa embobado sus encantos, la caperucita saca el bisturí de su gorra roja. De un tajo acaba con la antítesis del capitán, y con otro tajo le hace una operación cesárea, extrayendo de su vientre a su adorada abuelita. Luego, la caperucita obliga a rendirse a la tripulación enemiga, y la cañonera, rebautizada Invencible, pasa a custodiar nuestras costas disuadiendo a los sifrinos de la idea de invasión. 

¿QUÉ HARÁN LOS OTROS LÍDERES CHAVISTAS?

     La única incógnita que persiste es si la creación del Instituto de Altos Estudios del Pensamiento del Líder Máximo no promoverá generosas emulaciones. Por allí anda circulando una monografía del presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello titulada De los cabillazos en relación al inconsciente colectivo. Tampoco hay que descuidar el tratado filosófico que está escribiendo el primer magistrado de la Nación, y que ha titulado provisoriamente: Chávez nos ordenó el cerebro a todos.
     Se conocen los fragmentos de algunos capítulos. Por ejemplo, en uno de ellos, se brinda la hora exacta en que Chávez se convirtió en ave canora. ¿Quién puede mantenerse impertérrito ante esta bella semblanza elaborada por Nicolás Maduro tras irse a reflexionar al Cuartel de la Montaña, junto al sarcófago del gobernante eterno? : “El pajarito me vio raro, silbó un ratico, me dio una vuelta y se fue y yo sentí el espíritu de él”. ¿O ese episodio en que el extinto presidente se puso a la par de Jesús, y gracias a su influencia logró que eligieran a un Papa argentino[i]?
     Maduro también alienta el proyecto de rediseñar la geografía de Venezuela, tal como lo explicitó en uno de sus discursos, cuando aludió a Barcelona, Cumaná, Margarita y Monagas como “los estados orientales de la nación”.[ii]
     Y hablando de las millonas de Bolívar ¿qué lugar reservará el chavismo a tantas mujeres que han contribuido de manera tan decisiva a convertir a Venezuela en un país que causa estupor a nivel mundial? Sabemos que la primera combatienta es además una excelsa poetisa. ¿Cuándo divulgará los frutos de su ingenio? Y no olvidemos las juezas, las ministras, las banqueras y las maridas de importantes funcionarios que tantos aportes han hecho a la buena marcha de la administración pública.
    Estamos seguros que en los próximos años, muchas obras surgirán de esos cerebros. Manuales, tratados, compendios, serán estudiados por aquellos y aquellas  que desean perpetuar la Revolución Bonita. ¿Y qué acontecerá con el nuevo género literario, la leyenda del magnicidio? ¿Por qué si se lo estudia en Cuba, en Corea del Norte y en Zimbabue, no se puede estudiar en el país donde se descubre un complot cada 48 horas? ¿No convendría crear Institutos de Altos Estudios para analizar las reflexiones de Mario Silva, de José Vicente Rangel, del ministro del Interior y Justicia, Miguel Rodríguez Torres?
     Bueno, al menos por ahora, deberemos conformarnos con el “Instituto de Altos Estudios del Pensamiento del Comandante Supremo Hugo Rafael Chávez Frías”. Pero no será por mucho tiempo. Las masas reclaman conocer el pensamiento de sus prohombres y prohombras. Y el gobierno, estamos seguros, no dudará un solo momento en complacer esos reclamos.



           




[i] “Nosotros sabemos que nuestro comandante ascendió hacia esas alturas y está frente a frente a Cristo, alguna cosa influyó para que se convoque a un papa suramericano, alguna mano nueva llegó y Cristo le dijo bueno llegó la hora de América del Sur, así nos parece”. Declaraciones de Maduro en un programa de televisión.
[ii] Barcelona es la capital del estado Anzoátegui. Margarita es una isla situada en el estado Nueva Esparta. Cumaná es la capital del estado Sucre.