sábado, 18 de noviembre de 2017

Reseña del libro: Rugido que toda palabra encubre, de Saúl Sosnowski por Carmen Virginia Carrillo




Cuando leí en el blog La Palabrera, de la profesora Carmen Virginia Carrillo, la espléndida reseña que hizo del poemario de Saúl Sosnowski  Rugido que toda palabra encubre, le pedí autorización para difundirla en mi blog. Se trata de esas infrecuentes reseñas que nos incitan a leer un libro. Y el poemario de Sosnowski merece ser leído y releído.
Conozco a Saúl desde antes que fundara ese cuaderno de bitácora y modelo de revista literaria que es Hispamérica. Eso debe haber sido en Caracas, en 1969 o en 1970. (Hispaméricafue fundada en 1972). En esa época todos éramos muy felices, y algunos, hasta indocumentados. 

He colaborado y sigo colaborando en la revista, porque nunca me ha defraudado. También he leído y aprendido de los textos de Saúl, la mayoría de crítica literaria. “Rugido que toda palabra encubre” es algo muy especial en su canon.
Es grato que una intelectual a tiempo completo como es la profesora Carrillo, nos estimule la avidez de leer un poemario escrito por otro intelectual a tiempo completo llamado Saúl Sosnowski. M.S.




Reseña del libro: Rugido que toda palabra encubre, de Saúl Sosnowski

Carmen Virginia Carrillo 
Hay quienes aguardan,
heridos,
esa palabra
que quizá no llegue,
o no baste para hilvanar otra historia.
.          
S. Sosnowski
           

            En su poemario Rugido que toda palabra encubre (2017), Saúl Sosnowski pareciera hacer un recorrido espacio-temporal a partir de las más hondas y persistentes emociones; desde las heredadas de los ancestros, hasta aquellas causadas por las propias vivencias. Tal vez las más dolorosas: el abandono, la pérdida, la soledad, el exilio son transfiguradas en lenguaje y ritmo, en metáfora y analogía que se condensan en ese “rugido” que la palabra poética “encubre”.
            El libro está divido en once partes: Ecos,  Recriminación del recuerdo,  Silencios,  Maldita sentencia, Opciones en remojo,  Decálogo,  Cartografía,  Cicatrices,  Trazos,  Recorridos, Del atributo que todo lo colma;  títulos que revelan las huellas indelebles que asedian a un yo lírico abrumado por el recuerdo.
Desde el primer verso se percibe una voz que lucha contra el olvido, que busca memorias y certezas, “la verdad de los tiempos”:

“El mayor puso la primera piedra” –sentenció.                
Y el vacío pudo más.

Un descendiente,
distante,
aún la recuerda.

Retumban
voces que jamás oyó.

Un eco, apenas,
 se desliza. 

Frente a la sombra sepia
ya casi nada desea.

Hijo del monosílabo y la pérdida.

La escritura deviene instrumento para modelar la identidad. Desde la carencia, con el  silencio como aliado, en ese “Espacio de la memoria”, el poeta evoca experiencias a través de la representación de sí mismo como un  otro  al  que invade la tristeza: “Cabía esperarlo –se dice mientras aguarda— es la norma del desdén.”
               ¿Acaso la palabra podrá devolverle el sosiego? “Ingenua, / la esperanza cabalga sobre un grito.”, dice.  Las voces retumban en el vacío para luego dar paso  a la “Recriminación del recuerdo”, –segunda parte del poemario–.                                                                                                                                                                                                                             
Una letra,
solo una
cayó.

Una, apenas,
y fue la duda.

Otras,
enhebradas,
silenciosamente se deslizan.

Olvidan 
que son memoria.


El hablante explora sus contradicciones, mientras fluctúa entre lo íntimo y lo extraño.

La capacidad expresiva del texto poético está dada por el nexo que establece el hablante con  el vacío inicial que antecede a la palabra y, a su vez,  por el temor a que el olvido borre de las memorias esenciales.
Plagada de huellas amargas, la voz rememora las secuelas del desamor, del odio desatado, de la derrota:

Desde antes que siempre sabe
que es solo hijo de un escaso deseo.

Encajonada sigue la respuesta.

El silencio se atraganta en el desvelo,
   en la ineludible resignación,
y cada vez más,
en el olvido que vendrá.


El poeta ansía un diálogo con los ausentes.  El inalcanzable anhelo solo se percibe como un eco de voces distantes que desde el pasado reclaman, de ahí la necesidad de  escudriñar en el recuerdo,  para ello el hablante recurre al silencio.

Lugar del tiempo,
del terror y la esperanza,
del desafío bajo rajadas lápidas.

Espacio de la memoria,
de fugaces números y letras,
de empobrecidas páginas en los pórticos del mal.

Si bien en la mayoría de los poemas, el hablante pareciera hablar de una tercera persona, la evocación de espacios habitados, los traslados hacia lugares menos acogedores,  son descritos desde un yo lírico que habla de sí mismo.

“Patio y azotea,
mi pasado.
  
Lateral en torre,
mi posible futuro.

Entre ellos,
otro idioma, otro barómetro, otra escala.”


Los desplazamientos por la urbe que se percibe como ajena desencadenan inquietudes y la escritura se vuelve refugio, remanso, puente entre la ciudad que se ha dejado atrás, aquella que vive en la memoria: “Buenos Aires me suma/ El calor no resta”  y ese espacio de lo desconocido que se presenta como una amenaza:

 Despertar con la cuota diaria de lejanías,
de innecesaria reserva,
de palabras extrañas que deambulan por la quijada,
de calles sin adoquines,
de vehemente puntualidad.

Anochecer con faros y alguna bocina,
   las barreras para un tren de siglas desconocidas,
   el ritmo de vagones sin ganado.

Cabía esperarlo –se dice mientras aguarda— es la norma del desdén.

Llega el eco de una canción que la radio ignora.
También la lluvia es ajena –piensa y se oye caminando sobre una vereda de cemento.
Algo sé –dice— y avanza ansiando el silencio
y lo que demora en llegar.



            La búsqueda del origen, centro y fundamento de la existencia, representada en el aleph, pareciera un intento del hablante por librarse del sentimiento de pérdida, de no pertenencia, aunado a la  aspiración  de encontrarse a sí mismo.

“En la letra que sin ser imagen es espejo,
en la clave de acceso que sin serlo es apertura,
en el salto de cada poro hacia dentro de su manto;
en la visión cobijada por su púrpura celeste,
en el firme equilibrio de sus rostros,
y en el trazo teñido de blanco,
aleph aguarda a su Adán.”



                El yo lírico se ubica en el lugar del otro para disipar su propia emoción. En ese desdoblamiento surge un diálogo interno, que pone en escena las contradicciones y multiplica los sentidos, tanto de las palabras como de los silencios.
   En Rugido que toda palabra encubre de Saúl Sosnowski, la memoria se  activa para consolidar la identidad, y la historia familiar se convierte en  el horizonte de sentidos desde el cual surge la palabra que expresa y simboliza, que conforta y reivindica.




miércoles, 15 de noviembre de 2017

El viajero del tiempo: Hugo Chávez firmó el Acta de la Independencia de Venezuela


Mario Szichman



Cada régimen utiliza sus peculiares técnicas para alterar la realidad. Hace algunos años, el gobierno de Nicolás Maduro Moros reveló que el fallecido fundador del movimiento había firmado el Acta de la Independencia de Venezuela.
Según anunció el periódico Tal Cual (29 de mayo de 2013) “Un facsímil digital del Acta de la Independencia, que contiene una reproducción fiel de la versión original, fue modificado con la finalidad de añadirle la firma del difunto Hugo Chávez Frías. El objeto se encuentra en el museo de La Casa de las Primeras Letras Simón Rodríguez, ubicada en el bulevar Panteón, entre las esquinas Veroes y Jesuitas”.
El historiador Alejandro López, encargado de La Casa de las Primeras Letras, explicó que habían modificado el Acta de Independencia disponible en la sala digital porque “consideramos a Hugo Chávez como otro prócer de la Independencia” que “merece, como cualquier otro venezolano, tener su firma allí”.
 El chavismo ha hecho varios intentos para borrar el pasado de Venezuela y reemplazarlo con su propia versión de la historia.  Ha creado heroínas inexistentes, como la generala post-mortem Dolores Dionisia Santos Moreno, también conocida como “La Inmortal de Trujillo”. (En este caso, se trata de un flagrante invento del historiador chavista Huma José Rosario Tavera), y le ha practicado la cirugía estética al Libertador Simón Bolívar, para reconfigurar su rostro y transmutarlo a mitad de camino en el de Chávez.
(Ver "Cómo esta far a la posteridad” En:
http://marioszichman.blogspot.com/2015/10/como-estafar-la-posteridad.html)
Pero incorporar al fallecido presidente al panteón de la gloria colocándolo al lado de próceres que realmente firmaron el Acta de la Independencia hace más de dos siglos, es un paso de infinita audacia.

LA RECONSTRUCCIÓN DE LA HISTORIA
                
Una expresión común en estas tierras es If you have it, flaunt it Si usted posee algo (muy especial) pues debe hacer gala de ello. ¿Y qué se hace cuando el pasado es ilusorio? Pues se lo inventa.
En El 18 Brumario de Luis Napoleón Bonaparte, Carlos Marx citó a Hegel diciendo que la historia ocurre dos veces, la primera como tragedia, y la segunda como comedia. Se duda que Hegel haya dicho eso. Al parecer, la frase fue un invento de Marx, pero es excelente.
En la Venezuela chavista la historia se ofrece primero como farsa, y luego como bufonada. Dudo que exista otra experiencia política similar al chavismo en las crónicas de América Latina.
Uno de los errores cometidos por amigos y adversarios del chavismo es suponer que ese movimiento político sigue amarrado al planeta tierra. Vale recordar que al presidente Nicolás Maduro se le apareció un pajarito en julio de 2014, cuando estaba por cumplirse el sexagésimo aniversario del nacimiento de Chávez. El pajarito, un connotado símbolo fálico del repertorio freudiano, se transfiguró en un portavoz del más allá, e informó a Maduro que Chávez estaba feliz “y  lleno de amor por la lealtad de su pueblo”.
El presidente de Argentina, Juan Perón, decía que se retorna de todas partes menos del ridículo. Ocurre que Perón creció en la Argentina, y aunque su experiencia como agregado militar en la Italia de Benito Mussolini le aflojó un poco los músculos, seguía temiendo la burla, una de las razones que convierten a los habitantes de Buenos Aires en dechados de solemnidad.
En cambio Chávez era un caribeño hijo y nieto de venezolanos, sin una gota de sangre española.  (La herencia española salvó a los hermanos Castro de incurrir en bufonadas). Chávez transitó tantas veces el ridículo, que logró blindarse contra él.
No voy a repetir las hazañas de Chávez en materia de mal gusto, de gestos improcedentes, de bravatas imposibles de llevar a cabo. Como decía Jorge Luis Borges al mencionar un mal poeta, describir a Chávez en sus desaguisados sería “una declaración de rencor”.

REPITIENDO SUCESOS

Tras indicar que la historia se daba dos veces, la primera vez como tragedia, la segunda como comedia o farsa, Marx añadió que los líderes de cada época se vestían con ropas antiguas. Los romanos se disfrazaron de griegos, y los revolucionarios franceses de romanos. Y aunque Marx no vivió para verificarlo, los revolucionarios rusos usaron emblemas y decretos copiados de la Revolución Francesa.


Hugo Chávez estaba embelesado con Simón Bolívar. Al punto que en una ocasión, ordenó desenterrar sus restos, a fin de practicarle una autopsia. Estaba convencido de que El Libertador había sido envenenado por la oligarquía colombiana. Según Chávez, quien habría dado la orden, fue Francisco de Santander, su lugarteniente durante la guerra de liberación.
Los restos de Bolívar fueron llevados a una especie de quirófano, y sometidos al escrutinio de Chávez y de otros galenos del régimen.
(https://www.youtube.com/watch?v=j3f7OpT2168)
Chávez y el resto de sus asesores se vistieron para la ocasión como cirujanos. Las cabelleras de todos ellos habían sido cubiertas por esos gorros de plástico que suelen usar las mujeres cuando se van a duchar.
¿Y después de eso qué? ¿Pensaba Chávez sentar en el banquillo de los acusados al cadáver de Santander? Es dudoso que los colombianos le hubieran remitido al difunto. De todas maneras, la historia está plagada de episodios donde seres famosos no viven tranquilos ni después de muertos. No olvidemos que la iglesia católica, presuntamente más seria que el chavismo, juzgó el putrefacto cuerpo del papa Formoso durante los dos Sínodos del Cadáver[i].  

El sínodo del cadáver juzgando al papa Formoso

Afortunadamente, a último momento, Chávez renunció a la idea de reclamar los restos de Santander, y se dedicó a otros menesteres.

LOS REDUCIDORES DE CABEZAS

En su ensayo El culto a Bolívar, el historiador venezolano German Carrera Damas reproduce Cirene, un relato del gran narrador Enrique Bernardo Nuñez. La fábula describe la evolución de los cireneses, que “vivían entregados al culto de sí mismos y al de sus héroes”. Pero había entre esos héroes un ser no solo inmortal, sino inmarcesible. Y los cireneses “lo proclamaron el hombre más grande de la tierra”.
Todos los habitantes de Cirene se dedicaron a ser historiadores “y a vivir en el pasado remoto. Esculpieron aquel nombre en columnas, arcos y templos. Y al pie de una montaña erigieron un panteón, rematado por una torre llena de símbolos”. Finalmente, el héroe se convirtió en un dios “a quien rendían el culto más ferviente”. Los sucesivos tiranos que gobernaron Cirene, decía Enrique Bernardo Nuñez, “permitían este culto y lo favorecían. Encontraban así un medio seguro de hacerse perdonar sus latrocinios”.
Mientras los demás pueblos avanzaban hacia el porvenir, los cireneses se recluyeron en el tiempo en que había existido el héroe máximo. Y un día, Cirene desapareció, tras quedar paralizada por una historia demasiada remota, y por el tedio de sus habitantes, hartos de adorar a un héroe excesivamente perfecto.
Pasaron los siglos, hasta que una expedición antropológica visitó las ruinas de Cirene y descubrió varios cráneos. En la región frontal y en el occipucio de esos cráneos,  “había un vago diseño de figura humana”. Por otra parte, los cráneos “eran reducidísimos, comparados con los de otros contemporáneos”.
Finalmente, los antropólogos descubrieron la causa de esa anormalidad. “El diseño”, dijo Nuñez, “tenía extraña semejanza con la efigie del héroe cirenés grabada en las monedas y medallas”. Como en Cirene existía una sola obsesión, el culto al endiosado héroe, su perfil terminó adueñándose “del cráneo de los desdichados cireneses”.
A mediados de 2010, el periódico Tal Cual de Venezuela comenzó a publicar una edición dominical. (Previamente, salía de lunes a viernes). Ofrecí escribir una columna semanal y dedicarla al líder máximo. El título genérico era Crónicas del siglo XXI. En cierto momento, pensé inclusive escribir un libro titulado Nuestro líder máximo: lecturas de moral razonada.
Me convertí en una especie de doctor Watson, una especie de cronista que adoraba los extraños caprichos del comandante en jefe. Mi única misión en la vida consistía en robustecer el culto a la personalidad del presidente Chávez. 
En esas columnas expliqué cómo el comandante había cambiado no solamente a Venezuela, sino al mundo. Había creado la Misión Curándose en Salud, donde cada enfermo elegía la dolencia de su predilección, había derogado los gobiernos anteriores, la muerte y el insulto, disuelto las fronteras, reciclado los espejismos para destinarlos a fines pacíficos, y creado la Misión ¡Vamos todos a parir! Tanto las mujeres como los hombres estaban constreñidos a quedar en estado interesante, pues, el comandante era partidario de la igualdad de los sexos. Otro aporte a Venezuela había sido la creación de un sistema de justicia en el cual, mediante la autogestión, los propios delincuentes se imponían las penas que estimaban adecuadas.
Y consideré inevitable que en algún momento de su arrolladora vida, el líder máximo incursionaría en el pasado para alterarlo y perfeccionarlo.

MAQUILLANDO LA POSTERIDAD

Estamos seguros de que con algunos años más de chavismo, la historia venezolana lucirá como un cuento de hadas. La incorporación de la firma del fallecido presidente venezolano al Acta de la Independencia será apenas uno de sus testimonios de grandeza. Ya tendremos crónicas donde se explicará cómo Hugo Chávez, en su incursión al pasado, salvó el 5 de julio de 1811, primer grito de libertad lanzado por los venezolanos,  para que no cayera en manos de la funesta oligarquía. O como adoctrinó al mozalbete de Simón Bolívar para que no cediera a los cantos de sirena de los escuálidos.
Surgirá un texto del propio puño y letra de Bolívar, donde se hablará maravillas de un humilde teniente coronel, amado de la plebe, encargado de cambiar decisivamente el curso de la revolución.  
Gracias a ese militar de Barinas, Venezuela tendrá otra historia. Francisco de Miranda no morirá encadenado en la Carraca, no serán exterminados por los españoles dos docenas de familiares de Bolívar, ni colgará de una jaula la cabeza estofada del general José Félix Ribas.  
Basta que el chavismo se prolongue en el tiempo, para que todo sea idílico. La pesadilla histórica habrá quedado atrás. La firma del comandante eterno quedará estampada no solo en el Acta de la Independencia, sino  en todo documento histórico, en tanto otras firmas de próceres se irán desvaneciendo de esos documentos, y luego, de la memoria colectiva.
Será un final jamás soñado por los habitantes de una patria que según el Libertador “perdurará, y será gloriosa. Y perdurará, simplemente, porque es Caribe, y no boba”.




[i] El papa Formoso (816-896) gobernó la grey católica entre 891 y 896. Su breve reinado estuvo plagado de problemas eclesiásticos y políticos. Fue sucedido por el papa Bonifacio VI, quien duró menos de un año en el papado. Su reemplazante, Esteban VI decidió juzgar a Formoso, pues lo consideraba indigno del pontificado. Formoso fue desenterrado, y procesado en el 897, en lo que se conoció como El Sínodo del Cadáver. Vestido con las ropas papales, y sentado en el trono de San Pedro, Formoso enfrentó impávido los cargos que le presentaron sus acusadores. Todas sus medidas fueron anuladas, y las órdenes que confirió, declaradas inválidas. Posteriormente, le fueron arrancadas las vestimentas papales, se le amputaron los tres dedos de su mano derecha que usaba en las consagraciones, y su cadáver fue arrojado al río Tíber. Pero Formoso no pudo descansar en paz. El papa Sergio III (904-911) se sintió insatisfecho con la condena, ordenó volver a desenterrarlo, y procesarlo en el segundo Sínodo del Cadáver. Sus restos reposan actualmente en el Vaticano.

sábado, 11 de noviembre de 2017

Al Capone tropezó en el sur de La Florida con la horma de sus zapatos


Mario Szichman


Al Capone       

Siempre me impresionó la historia de un temible delincuente argentino  llamado Mate Cocido. Pero me sobresaltó aún más la leyenda del hombre que lo atrapó, le cortó la cabeza, y la entregó en una jefatura policial. Cuando se trataba de exhibir ferocidad, ese señor era realmente el artículo genuino.
Del mismo modo, siempre quedé perplejo ante las desventuras de Alphonse Gabriel Capone (Al, para sus amigos), en el sur de la Florida. El gánster solía causar pavor, hasta que se enfrentó, en Miami y en sus alrededores, con seres tenebrosos que le hicieron la vida imposible y lo pusieron en ridículo.
Hace algunos años, exactamente el 28 de septiembre de 2010, fue recreado en un tribunal de Miami el proceso por perjurio contra Capone. El juicio original se registró  previamente en julio de 1930.
Meses antes, en abril de 1930, Capone había regresado a su vivienda de Miami Beach, ubicada en el 93 de Palm Island, luego de servir 10 meses en una prisión de Pensilvania acusado de portación encubierta de armas.
Tras recibirlo en el sur de la Florida, las autoridades de Miami decidieron adoptar el llamado Plan de Chicago. Consistía, básicamente, en hacerle la vida imposible para que retornara a su lugar de origen, el estado de Illinois.
El Director de Seguridad Pública del condado de Dade emitió una orden de arresto a fin de capturar al “Enemigo Público Número Uno” on sight. Cada vez que Capone abandonaba su mansión, era arrestado. Durante mayo de 1930, eso ocurrió en cuatro ocasiones distintas. Uno de los cargos contra el gánster, era por vagancia. Capone era incapaz de explicar cómo se ganaba la vida, aunque era obvio que no pedía limosna en las calles.  Y cuando alegaba que se dedicaba a la compraventa de propiedades inmobiliarias, se le reían en la cara.

EL JUICIO DEL ESTADO DE FLORIDA CONTRA CAPONE (CASO #621)



Funcionarios del departamento de alguaciles del condado de Dade allanando la casa de Capone

El primer arresto ocurrió cuando Capone se dirigía a la función matiné de Las nuevas aventuras de Fu Manchú, en el Olympia Theatre.  Se lo acusaba, básicamente, de no explicar a cabalidad el origen de sus ingresos. El cargo que más le indignaba a Capone, era el de holgazanería.
Según las autoridades, Capone carecía de medios visibles para financiar su lujosa vivienda, sus costosas ropas, su flamante automóvil, sus guardaespaldas, sus queridas, o su digna esposa. Además, no cumplía horarios de oficina.
Capone no se resignó a su suerte. Y lanzó una contraofensiva. Acusó al entonces Director de Seguridad Pública del condado de Dade, S.D. McCreary, de arrestarlo bajo falsos cargos. En represalia, McCreary lo incriminó por perjurio. Capone contraatacó, denunciando que durante sus arrestos, había sido confinado en una celda secreta, y se le había negado el uso del teléfono.
Luego, el delincuente convocó a sus mejores abogados para que entablaran un juicio contra las autoridades de la ciudad por hostigamiento.
“Todos los métodos empleados para arrestar a Capone fueron claramente ilegales”, dijo a The Miami Herald Scott J. Silverman,  juez de circuito del condado Miami—Dade e historiador oficial del Undécimo Circuito Judicial de Florida.
Silverman se encargó de patrocinar en el 2010 el simulacro de juicio, al celebrarse el centenario de la corte de justicia donde se llevó a cabo el proceso original.

¿QUIÉN SE BURLA REALMENTE DE LA LEY?

El juicio original no fue muy legal. Al sentarse en el banquillo de los testigos, McCreary debió reconocer que ignoraba muchos aspectos de la ley. Y el juez que presidía las sesiones fue posteriormente acusado de aceptar sobornos.
No fue un proceso que deja bien parada a la justicia en el sur de la Florida. Pero, como dijo a The New York Times William Altfield, vicefiscal del estado, quien interpretó a McCreary en la recreación del juicio: “Nosotros venimos de allí. El simulacro de proceso se lleva a cabo en el mismo tribunal donde ocurrió el proceso original. Es algo mágico”.
Además, en la reiteración del proceso al hombre rebautizado Scarface, cara cortada,  pudo verificarse que la cultura justiciera del Sur de la Florida sigue siendo algo diferente a la practicada en el resto de los Estados Unidos. Es como si la región formarse parte del Salvaje Oeste, con sus propias reglas, sus seres feroces e imperfectos, y sus vastas triquiñuelas.
Una de las cosas que más indignaron a Capone fue que cuando allanaban su vivienda, las autoridades se negaban a darle recibos por los valiosos objetos que le confiscaban. Se ignora si alguna vez le devolvieron esos objetos. Hay muchas dudas.
Como dijo un periodista de The New York Times, si bien el sur de la Florida cambió mucho en el último medio siglo, “el pantano sigue siendo el pantano”.
El vicefiscal Altfield no pudo asistir a algunos de los ensayos del juicio a Capone, porque estaba investigando a funcionarios policiales cuya tarea principal parecía ser extorsionar a narcotraficantes a fin de extraerles sobornos.

ABSOLUCIÓN

The Miami Daily News describió así la escena del proceso original a Capone: “El tribunal estaba repleto de personas, las salidas bloqueadas, y muchas mujeres y niños se hallaban presentes. Mafalda, una hermana del acusado, estaba sentada detrás de él, y atrajo mucha atención”. 
Luego de varios días de testimonio, los doce miembros del jurado no tuvieron ocasión de resolver la suerte de Capone. Fue el juez E. C. Collins quien anunció el dictamen: Capone quedaba absuelto de todos los cargos en su contra.
El público estaba decididamente a favor del acusado. Cuando Collins anunció el veredicto, hubo un coro de voces que ovacionaron la decisión.
Según la agencia noticiosa The Associated Press, la demostración cesó cuando el juez ordenó a los alguaciles “arrestar a cualquiera que continuase con la aclamación”. 
Capone sonrió alegre, y agradeció a la multitud su apoyo.
Días después tras ser eximido de los cargos, abandonó su mansión en Palm Island, y se mudó a otra vivienda en el condado de Broward. Luego retornó a Chicago. Pero Florida terminaría siendo el lugar donde concluiría sus días.
En 1931, las autoridades federales en Chicago lo enviaron a la cárcel por evasión de impuestos. En la cárcel se agravó la sífilis que acosó al gángster desde su juventud. En 1939, gravemente enfermo, Capone obtuvo la libertad condicional, y decidió retornar a su vivienda de Palm Island.

Falleció el 25 de enero de 1947. Tenía 48 años. Nunca pasó un día en la cárcel, por los numerosos homicidios que ordenó contra sus rivales. Solo por evasión de impuestos.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

La industria del goce vicario


Mario Szichman




Nuestros héroes son sociables, pero no comen;
Nuestras mujeres tienen emociones,
Pero no asentaderas;
En cambio, nuestros ancianos hablan
Como si tuvieran la dentadura completa.
Bertolt Brecht


Hace algunos años, publiqué en una revista mexicana un artículo sobre la novela rosa en Estados Unidos. Las cifras que menciono seguramente han quedado obsoletas. Hay muchas más lectoras ahora que cuando publiqué el trabajo. Por otra parte, se han multiplicado las autoras, y los bestsellers. De todas maneras creo que la temática sigue siendo la misma, así como la técnica de la consumación diferida. M.S.

Anualmente, unas 20 millones de lectoras norteamericanas gastan cerca de 300 millones de dólares en novelas románticas, también conocidas como bodice rippers (desgarradoras de corsés). Se trata de un 40% del total de lo pagado en el campo del paperback.


Harlequin/ Silhouette  –la casa editorial que lidera en el campo del romance– junto con otra media docena de publishing houses, lanzan mensualmente al mercado unos 140 títulos. Se estima que la lectora promedio de novelas rosa adquiere unos 30 libros mensuales a un costo de entre 70 y 130 dólares a fin de verificar, con la monótona insistencia de un acto sexual repetido en la cinta sinfín de un proyector de películas pornográficas, las escasas opciones que tiene una heroína a la hora de perder su inocencia.
Walter Kendrick, del Village Voice, dijo que si todos los libros de Harlequin / Silhouette vendidos en un solo día fuesen colocados uno encima del otro, la pila alcanzaría 7.200 metros de altura. El Aconcagua tiene 6.960 metros de altura.

El ritual de iniciación depende del logotipo. Harlequin / Silhouette y Second Chance prescriben a sus autoras mostrar exclusivamente “lo que ocurre antes y después”, según dijo la agente literaria Sandra Watt. En cambio Dell autoriza a mencionar prácticas amatorias, inclusive aquellas que incluyen las palabras más famosas de la lengua latina.
“Cuando eso se muestra con decoro, nunca resulta ofensivo”, señaló Vivian Stephens, supervisora de la colección Éxtasis a la luz de las velas de la editorial Dell.

VICTORIA´S SECRETS

Las novelas rosa son el territorio del matriarcado. Los hombres están excluidos pues son muy machistas. Generalmente envían manuscritos rebosantes de escenas sexuales, describen a profesionales o actrices como mujeres que han prodigado sus favores para ascender a la cumbre y hablan “muy poco del color o del aroma de los pétalos de una flor”, según explicó durante un seminario realizado en Chicago Karen Solem, editora en jefe de Harlequin/ Silhouette.
En eventos llevados a cabo en Los Angeles, Dayton, Cincinatti, Houston, Nueva York y Chicago, y cuyo promedio de asistencia es de entre 300 y 500 escritoras consagradas y en ciernes, se discuten temas como la sensualidad, la duración de los besos, su sabor (“Quiero saber, por ejemplo, la temperatura que hay en la boca de una heroína”, dice Stephens), y cuándo están autorizados los protagonistas a hacer el amor (“Apenas surja una promesa concreta de matrimonio”, señala Kate Duffey, fundadora de Silhouette). Otra pregunta pertinaz: ¿es indispensable la doncellez?
Afortunadamente, no siempre. En el caso de un hombre, el mejor candidato es alguien que se divorció de una mujer promiscua. Cuando se trata de una mujer, es preferible una viuda cuyo matrimonio no se consumó.
Si hay algo que no escasea en esas novelas es un buen precipicio. Allí suelen caer flamantes cónyuges en el viaje de retorno del registro civil. El sobreviviente mantiene su virtud intacta hasta el próximo encuentro pasional.

IR LLORANDO AL BANCO

 Aunque las exigencias son abrumadoras, también lo son las ganancias. Según Betsy Morris, de The Wall Street Journal, sólo Silhouette, antes de su fusión con Harlequin, contaba con un elenco de 250 autoras que producían más de 330 títulos cada temporada.
Las autoras más exitosas pueden producir unos cuatro libros por año y ganar en ese lapso más de 100 mil dólares. De ahí en más, el cielo es el límite. Por ejemplo, Janet Daley ha logrado colocar en el mercado unos 100 millones de ejemplares. Sus ganancias en el último lustro superan los 15 millones de dólares.
Aunque los estereotipos no escasean en materia de novelas románticas, la ansiedad generada por capturar una tajada de la torta obliga a las autoras a abrevar en distintos géneros, a movilizarse en diferentes lugares del planeta, y a prosperar en la exploración de la anatomía.
En un país donde hasta el correo se ha diversificado para enviar cartas al más allá (Afterworld Communications fundada por Adam Dennis Green en Detroit) y al más acá, pero destilando veneno (Anonymously Yours, de Richard Weis con sede en Indianapolis) o con dirección equivocada adrede y seguro contra litigios  –un telegrama con orla enlutada al padrino de una boda, un saludo de Feliz Cumpleaños a la víctima de un tornado–, resulta fácil encontrar especies y subespecies propicias para cada encuentro sentimental. De ahí la existencia de la categoría Antigua novela romántico-gótica, en que doncellas huyen de una mansión incendiada por los norteños durante la guerra civil, y la Moderna novela romántico-gótica, en la cual la mansión es reemplazada por una góndola negra con aspecto de cenotafio y la doncella por una adolescente poseída por el demonio.
También existe el género Contemporáneo-démodé popularizado en las series de televisión Dinastía y Dallas, habitado por millonarios petroleros, vampiresas morenas y rubias heroínas de ojos atónitos, como si recién hubieran acabado de ponerse los lentes de contacto, y el género Contemporáneo moderno lanzado al mercado por Harlequin / Silhouette en su serie Intriga Romántica.
La pauta ofrecida por Harlequin a sus novelistas en ciernes indica que “Una intriga romántica es una novela contemporánea de suspenso y aventura”. Sus ingredientes esenciales son “un fuerte romance, un sostenido suspenso o misterio, y la amenaza de violencia o peligro”. El tema puede tener “un giro inusual de asesinato o espionaje, aunque es mejor evitar el narcotráfico y la política, así como tramas de terrorismo o de secuestro con fines políticos”. Por último “debe existir una satisfactoria conclusión de la intriga y un final romántico y feliz”.

EL MUNDO ES ESTRECHO Y AJENO

Aunque entre las localidades románticas siguen de moda Australia y la Polinesia, han sido radiadas de servicio localidades como “El Medio Oriente, África, Cuba, Nicaragua y la India”, de acuerdo a la pauta fijada por Harlequin/ Silhouette. Incluso Trinidad, uno de los baluartes del romanticismo, se halla en la lista negra. Si bien está en el Caribe de habla inglesa, “evoca de inmediato a Centroamérica”, dijo una ejecutiva de Second Chance.

Con respecto a los hábitos sexuales, si bien las heroínas han dejado de ser vírgenes, aún continúan obedeciendo pautas victorianas.

La novelista Sandra Brown dice que las “mujeres siguen buscando la relación ideal. Nuestras heroínas nunca saltan a la cama en la primera ocasión. Sus corazones y mentes deben ser conquistados antes que sus cuerpos”. Y Harlequin / Silhouette exige a sus autoras “poner el énfasis en el desarrollo de la relación romántica” pues “las escenas sexuales a veces afectan la tensión y el ritmo que debe mantenerse a lo largo de todo el relato”.
En ese sentido, hay algo que no se avizoraba a comienzos de la década del noventa: han proliferado las narraciones y filmes donde se posterga el acto sexual. El caso más famoso es el filme Lost in Translation, protagonizado por Bill Murray y Scarlett Johansson.
De todas maneras, aunque las novelas románticas se siguen vendiendo como pan caliente, han perdido algo de su impulso.
Expertos del sector editorial consultados por The New York Times dijeron que las lectoras parecen haberse hartado de las tradicionales fórmulas de ficción, “particularmente cuando parecen al margen de las preocupaciones, del estilo de vida y de la imagen de la mujer de hoy”.
Quizás Gillian Flynn, con su magnífico y aterrador relato Gone Girl, está marcando el nuevo camino. Ahora abundan las novelas en que el matrimonio es el infierno tan temido, como lo indican dos excelentes muestras del nuevo género: Disclaimer, de Renée Knight, y The Silent Wife, de la canadiense A.S.A. Harrison.
De todas maneras, no ha llegado aún la hora de excluir las novelas románticas de los estantes de las librerías. Además de vender escapismo, fantasías sexuales y finales felices, intenta enrolar en el negocio a sus pasivas receptoras y convertirlas en activas generadoras de escapismo, fantasías sexuales, finales felices y amplias regalías.

En múltiples simposios, gerentes de casas editoras, escritoras famosas y agentes literarios, alientan a sus lectoras a convertirse en autoras, consultan sus gustos, analizan tendencias, elaboran guidelines aspirando a adecuar la pasión que hace proliferar con seres humanos este planeta tierra afligido por la drogadicción, el terrorismo, la crisis económica, y los salvadores de la patria.