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miércoles, 19 de agosto de 2015

Diego Arria: “¿Tendrá el chavismo un juicio a lo Nuremberg?"

Mario Szichman






(Fotos de Luisa Benavides)


(Una versión de este reportaje fue publicada en la versión digital del 
Diario Tal Cual de Caracas, Venezuela, el 18 de agosto de 2015)

El actor Robert Mitchum, uno de los grandes de Hollywood, disfrutó en la década del cuarenta de numerosos trabajos; solía participar en cinco o seis películas al año. A veces tenía la fantasía de que en el curso de una filmación, tras abrir una puerta para abandonar una vivienda, tropezaría con su alter ego, que ingresaría a la vivienda procedente de otra filmación. 
Diego Arria podría abrigar similar fantasía, aunque su alter ego está mucho mejor estructurado. Es un político venezolano con una muy destacada participación en las Naciones Unidas durante la década del noventa. Fue representante permanente de Venezuela ante la ONU (1991–1993) y presidente del Consejo de Seguridad (1992) en un momento muy álgido, previo al genocidio en Srebrenica, un enclave bosnio musulmán en la ex Yugoslavia. Tras visitar Srebrenica presidiendo la primera misión en la historia del Consejo de Seguridad a un teatro de guerra, Arria pronosticó las futuras matanzas señalando que el enclave “era un campo de concentración vigilado por la Fuerza de Protección de las Naciones Unidas” y que los habitantes de Srebrenica enfrentaban “un genocidio en cámara lenta”.  La predicción se concretó en julio de 1995, cuando más de 8.000 bosnios musulmanes, en su mayoría niños y adultos, fueron asesinados por el ejército bosnio serbio bajo el comando del general Ratko Mladic. Arria  acusó a las grandes potencias de haber hecho muy poco para evitar la masacre que en su concepto radicalizaría reacciones de grupos musulmanes en el mundo como respuesta a la falta de acción de la comunidad internacional. Y lamentablemente esto viene ocurriendo.
Es evidente que Arria, como Robert Mitchum, podría ingresar en algún momento por una puerta, con los atributos de un diplomático que de manera escasamente diplomática nunca se calla la boca, –al punto que acusó a la ONU de “cover–up,” encubrimiento de lo que estaba ocurriendo en Srebrenica–, y tropezar enseguida  con su alter ego, un político venezolano que no se cansa de criticar al gobierno de la Revolución Bolivariana, y que ha sufrido duras represalias por su batallar. En mayo de 2010, por órdenes del entonces presidente venezolano Hugo Chávez Frías, invadieron y saquearon su finca La Carolina, en el estado Yaracuy. Días antes, Arria había pronunciado un discurso en el Foro de la Libertad, en Oslo, sugiriendo que Chávez terminaría enfrentando un tribunal por la comisión de “crímenes de lesa humanidad”. 
Este reportaje se realizó a lo largo de una semana, en la ciudad de Nueva York.

Mario Szichman: –Diego, parecería existir una diferencia entre tus actividades como diplomático en la ONU, y como político en Venezuela. Tú lograste dialogar con algunos responsables de la masacre de Srebrenica, inclusive con el presidente de Yugoslavia Slobodan Milosevic, a quien se le procesó por genocidio en Bosnia.  Sin embargo, nunca pudiste entablar un diálogo con el gobierno chavista.
          
Diego Arria: –No olvides que cuando negociábamos era buscando la paz en medio de una guerra provocada por el fanatismo. Pero lo hacíamos como representantes de la cúpula política del mundo-- el Consejo de Seguridad de la ONU. Diez años después fui como testigo del Fiscal en La Haya en el juicio a Milosevic, quién nunca pensó que ese día llegaría. La justicia internacional puede tomar tiempo pero llega. Esa es la lección.
M.S.: –Ante ese panorama desolador ¿Cuál es la salida? ¿Tienes alguna propuesta?
D.A.: –No hay salida posible si no rescatamos los poderes públicos –hoy secuestrados por el régimen– Por eso he venido proponiendo hacerlo vía una iniciativa constituyente, con un periodo de transición de tres años que permita desmontar la telaraña jurídica, económica y social que atenaza al país. Claro eso es si realmente se quiere rescatar Venezuela y no solo ocupar pequeños espacios de poder.
M.S.: –Habría que preguntarse, como en El Burlador de Sevilla ¿Tan largo me lo fiais? ¿Crees que el pueblo venezolano aceptará ese período de transición de tres años en un país donde cada minuto cuenta?
D.A.: –Hay que decirles a los venezolanos el equivalente a lo que un médico le puede llegar a decir a uno ante el cuadro clínico de un familiar: “Su estado es grave, estamos ante una situación de emergencia que nos obliga a tomar  acciones radicales y extremas. Existen muchos riesgos pero sin asumirlos no habrá recuperación.  Es muy duro lo que les digo pero créanme no hay otra solución. Lo pueden ir medio curando y medio recuperando con medidas menos intrusivas. Pero nunca, les repito, nunca, se convertirá en el ser vivo y pleno que ustedes quieren”. Así está hoy Venezuela. Puede ser sanada y rescatada pero su tratamiento no será con aspirinas.
M.S.: Tu propuesta me parece utópica en un país donde todos los gobiernos, y especialmente el chavista, fomentaron the instant gratification.


D.A.: –Eso es cierto y preocupante.  Durante generaciones, se ha venido desconociendo  nuestra verdadera realidad económica y social. Ha existido, por parte de muchos, una dependencia emocional del estado. La mayoría del pueblo ha tenido una dependencia equivalente en el campo de la economía, a través de la educación, la sanidad, y otros servicios públicos gratuitos. Y esta “adicción” ha venido pasando de generación en generación. Veo con alarma cuantos dirigentes jóvenes siguen anclados en ese pasado. Y que creen –y les han hecho creer–  que el simple hecho de ser jóvenes es una credencial.
M.S.: –Hace algunas décadas publicaste el libro “Primero la Gente”, donde hablabas de Venezuela como una especie de paraíso en medio de un océano de dictaduras. Y señalaste una dicotomía entre recursos y libertad. Parecía un planteo quimérico pero realizable. ¿Qué ocurrió en el medio?
D.A.: –Señalaba en la introducción al ensayo que “muchos  países tienen libertad sin recursos y otros recursos sin libertad. Nosotros tenemos recursos y libertad. Si aprendemos a usarlos tendremos un país estable con prosperidad económica y social…pero en cambio si no lo hacemos correremos el riesgo de perder la oportunidad, los recursos y la libertad”.
                Eso lo escribí hace 32 años y fui rechazado porque estaba inquietando a los venezolanos. Era como un aguafiestas. ¿Cómo se me ocurría decir algo así con dos partidos políticos fuertes y responsables como AD y COPEI que yo calificaba como las viejas maquinarias? Bueno ya vimos lo acontecido, yo perdí la elección pero el país perdió hasta la libertad.
M.S.: – ¿Sigue existiendo Venezuela como país?
D.A. – Más que un país, Venezuela se ha convertido en un espacio poblado. Donde la mayoría de su gente se ha acostumbrado a que el Estado le provea de servicios gratuitos de todo tipo, aunque sean malos. Es muy difícil que surjan verdaderos ciudadanos cuando un estado se ha convertido en una casa de beneficencia pública. Una sociedad cuya única riqueza material es un recurso natural otorgado por el Todopoderoso y no producto del esfuerzo, es una sociedad débil. Eso explica para mí en gran medida cómo “el bravo pueblo” ha venido aceptando tanta humillación, tanto abuso de una pandilla miserable.
M.S.: – En caso de un triunfo de la oposición ¿se tenderá una mano al derrotado?
D.A.: – Querer forzar la cohabitación sobre el olvido y el borrón y cuenta nueva no nos asegura el futuro. Por lo contrario, lo pone en peligro. La aplicación de justicia no puede ser considerada una acción radical. La justicia es, sencillamente, justicia.
M.S.: – ¿Estás proponiendo un juicio a lo Nuremberg?
D.A.: – No tengo dudas que los principales jerarcas del régimen, tanto  civiles como militares, acabaran siendo procesados. Pero no será como en Nuremberg que fue un tribunal especial. Serán procesados en el hermoso palacio del Tribunal Supremo de Justicia en Caracas cuando rescatemos su independencia. Algunos de ellos serán  también solicitados por la justicia internacional dada la naturaleza de los delitos cometidos como por ejemplo el tráfico de drogas.
M.S.: –Tú afirmas que habrá fraude electoral si no hay observadores internacionales.
          D.A.: No lo digo yo solamente. Hasta la MUD, que es muy cuidadosa en sus apreciaciones sobre el manejo electoral, lo afirma. Incluso su  candidato Henrique Capriles tuvo la acertada iniciativa de ir a la OEA a insistir sobre su importancia.  Entonces asegurar que  es posible darle al gobierno “una paliza” sin la presencia de observadores internacionales no parece responsable. Ya nos ocurrió en la campaña presidencial donde es indudable que Capriles ganó, aunque no defendió la victoria que fue la del pueblo venezolano.
         M.S.: – ¿Qué debe hacer entonces la oposición? 
D.A.: Creo que sus dirigentes deben ser sinceros con el país. Informar que al no tener monitores internacionales aumenta de manera monumental el riesgo de que nos roben la victoria. Eso exige aumentar el nivel de compromiso y de voluntad de salir a defenderla..  Por cierto, esta semana presenté una propuesta pública “Así sí vale la pena votar el 6D” y que te resumo: Votar el 6D debe tener como propósito central desmantelar el régimen tiránico, centralizado, militarizado y corrupto, entregado al régimen cubano. Es una elección para la refundación de la República y rescatar los poderes públicos, y para que, como paso inicial, la AN, desaloje del poder a los siguientes funcionarios, venales y prevaricadores: la Presidenta  y demás miembros del TSJ, el Presidente y demás miembros del CNE, La Fiscal General, el Contralor General y el Defensor del Pueblo. Insisto en que es imprescindible un compromiso efectivo de defender su resultado. ¿Soy optimísta en esta? La verdad que no, pero debemos insistir e insistir.
            
 
     M.S. – El senador Aloysio Nunes Ferreira, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de Brasil, dijo en fecha reciente que existe “el riesgo de un fraude electoral gigantesco” en las elecciones parlamentarias a llevarse a cabo en Venezuela el próximo 6 de diciembre. ¿Crees en ese vaticinio, o es exagerado?
D.A.: – La verdad es que durante todos estos “años horribilis “como diría la Reina Isabel de Inglaterra los gobernantes y políticos de la región han sido reticentes para opinar primero sobre Chávez y luego sobre Maduro. Unos por indiferencia, otros por temor a expresarse y el resto por acomodo a intereses muy particulares. Se han escondido detrás de esa especie de muralla llamada soberanía que sirve para atacar y para defenderse según el caso. Por esto cobra especial trascendencia la denuncia del Senador Nunes Ferreira. Formula esa afirmación pues es evidente la inexistencia de un árbitro electoral. Lo que existe en Venezuela es el Consejo Nacional Electoral, un órgano al servicio del régimen. Lo he llamado siempre el ministerio de elecciones.
M.S.: ¿Puede el gobierno cometer ese “fraude colosal” del que habla el senador brasileño? En caso afirmativo ¿qué herramientas utilizaría el gobierno?
Creo que este link de una nota de Luis Manuel Aguana resume muy bien la situación, http://ticsddhh.blogspot.com/2015/08/los-hilos-de-un-fraude-gigantesco.html).
M.S.: – Aguana dice que es factible un fraude. Y ofrece estos datos:
–Existe “la imposibilidad de contar con una auditoría independiente del Registro Electoral que nos indique la verdadera cantidad de electores”.
-El sistema de captahuellas, que parecería garantizar “un-elector-un-voto” es, de acuerdo a Aguana, “una mentira” avalada “por una oposición cómplice”.  El sistema “mejora considerablemente la posibilidad del voto múltiple (una persona con diferentes nombres, varios números de cédula y mismas huellas registradas en distintas máquinas”.
- Hay un “aumento consistente de nuevos centros en zonas de difícil o imposible acceso opositor”.
-Se propicia el “gerrymandering”, o distribución tramposa de los distritos electorales. De esa manera, una minoría de votantes escoge a la mayoría de los legisladores.  Seis estados, que concentran el 52 por ciento del Registro Electoral, solo elegirán a 64 diputados. En el resto de los estados, donde se concentra el 48 por ciento de los votantes, serán electos 103 diputados.
           D.A.: -Es que ya el monopolio de los medios de comunicación masivos de TV y Radio no le sirve mucho al régimen para esconder la magnitud de la crisis que sufre el país y que se profundiza de manera acelerada. Este control fue vital en el pasado cuando el tema del abastecimiento de alimentos y medicinas no era tan serio. La violencia que se sufre en el país se puede minimizar pero no esconderla del todo. Siendo ésta la realidad solo el órgano electoral pude salvarlos de una derrota colosal como sería el caso. Y pasar del 15-20 por ciento de apoyo que tiene hoy el régimen a más del 50 por ciento requiere, como dice el senador brasileño, “un fraude colosal”. Podría repetirse la historia que saquemos más votos y tengamos menos diputados gracias al rediseño de las circunscripciones electorales. Nunca, nunca ha sido más peligroso para el régimen perder el control del país vía la Asamblea Nacional que incluso podría-como propongo- hacer procesar a Maduro ante un nuevo he independiente Tribunal Supremo de Justicia. No sería venganza ni de retaliación como dicen algunos dirigentes: simplemente sería un imprescindible acto de justicia.
        M.S. –En tu denuncia: “¿QUÉ SE ESPERA?” Mencionas la caída del barril de crudo, un bolívar convertido en papel mojado, la posible hiperinflación, la ola de asesinatos, la violación a los derechos humanos como elementos, supongo, de una situación insostenible. Sin embargo, nadie cree que habrá otro Caracazo.
D.A. –Mario: sin duda que la situación es insostenible. Basta con preguntarle a cualquier ama de casa cómo se las arregla para alimentar a su familia con un ingreso convertido en una miseria que no alcanza para comprar alimentos y medicinas –esto es, cuando se consiguen. El régimen ha guardado los recursos que quedan para financiar a su gente en la campaña, En cualquier otra sociedad el cuadro actual habría generado una explosión social-que no puede descartarse aquí tampoco. En cuanto a la diferencia con el Caracazo es que la oposición no está suscitando algo similar como lo promovieron quienes hoy gobiernan, según se ha podido comprobar.
        M.S.: – Te gusta siempre pensar “out of the box,” fuera de la caja. ¿Por qué no seguir los carriles tradicionales?
D.A.: –Buscar soluciones tradicionales a una situación que además de inédita es abominable no conducirá a nada efectivo. “Pensar fuera de la caja” no es un delito  ni una violación constitucional: es simplemente una necesidad. Si seguimos actuando como si viviésemos una normalidad democrática y no bajo una tiranía de una pandilla  apoyada por la cúpula militar corrupta, seguiremos atrapados.
M.S.: –Muchos podrían acusarte de buscar un golpe de estado.
D.A.: – Estoy buscando un golpe… pero a la conciencia de los venezolanos para que adviertan las consecuencias que tendrán para el futuro de todos el no enfrentar la realidad actual. Mientras dirigentes políticos sigan comiendo bien y tengan ingresos, seguirán en su zona de confort y no sentirán la necesidad y la urgencia de rescatar el país. Vivir  en negación ha tenido un costo horrible –más para nosotros que para ellos
M.S.: – ¿Por qué le caes tan duro a la oposición?
D.A.: – No es cierto eso. Comento las debilidades que observo con el ánimo de que se corrijan pues no quiero contribuir a debilitarla. Son sus actos y posiciones los que la debilita. En mi criterio la oposición formal como hoy está constituida –y a juzgar por sus pronunciamientos públicos– es chavista light. Refleja visiones que corresponden a realidades normales y no a la nuestra. Estamos obligados a hablar con claridad. A no ser “políticamente correctos”. A ser sinceros. Venezuela no tendrá jamás el futuro que merece sin una refundación de la república. Sin una reinvención del estado. Eso implica una verdadera transformación global que no puede hacerse de manera convencional. ¿Tú crees que los miles de activistas chavistas incrustados en todos los espacios públicos van a permitir los cambios indispensables? Por supuesto que no; al igual que los llamados colectivos. Aquí enfrentamos la posibilidad real de que se intente formalizar el estado del poder comunal. Una fuerza armada convertida en una fuerza cómplice de delitos criminales. ¿Cómo se puede evitar eso cuando el régimen tiene el de todos los poderes públicos? Esas son para mí realidades evidentes que no pueden pasar desapercibidas, que deben ser denunciadas y enfrentadas. Y no cuando se presenten, sino a partir de ahora. Mario te ruego te sumes y firmes mi propuesta “Así sí vale la pena votar el 6 D”. Allí verás por qué lo digo.



domingo, 17 de mayo de 2015

¿Es que el chavismo y la oposición viven en la isla de la fantasía? Reportaje a Diego Arria

Mario Szichman
(Segunda Parte: La oposición)


Diego Arria (foto: Mario Szichman)

“Estoy –por ahora– en Nueva York porque el régimen ordenó arrestarme por un fantasioso delito del cual ni hablan ya, pues nunca existió.
“No he sido un opositor a control remoto sino muy adentro de la tragedia. Desde que el 4 de febrero de 1992 cuando ingresé con el presidente Carlos Andrés Pérez a Miraflores y vi el suelo la entrada de su despacho todavía ensangrentada por el teniente que Chávez había enviado a matar a CAP. Allí  supe quién era ese señor y lo  adversé públicamente desde entonces, tanto en Venezuela como en el exterior. Sin dudas hice valer mis relaciones en el mundo para estos propósitos. Te digo esto, Mario, porque algunos desinformados, para llamarlos de alguna manera dicen que me activé solo después que el difunto ordenara el asalto y saqueo de nuestra hacienda La Carolina. Soy tal vez  el único político que ha sido afectado en su patrimonio.

“Por cierto, ni un solo  dirigente político se atrevió a solidarizarse en esta causa tan importante. Temían al finado. En nombre de casi cuatro mil venezolanos atropellados por estos delitos documentamos la denuncia formal que presenté a la Corte Penal Internacional en La Haya. La justicia divina se le adelantó a la Corte”.


Esa podría ser otra de las cartas de presentación de Diego Arria, un veterano de las lides políticas en Venezuela, y un funcionario internacional con destacada participación en las Naciones Unidas. En 1973, Arria participó en la campaña electoral de Carlos Andrés Pérez, siendo posteriormente diputado por el Estado Miranda, gobernador del Distrito Federal de Caracas, presidente del Centro Simón Bolívar y el primer ministro de Información y Turismo. En materia de derechos humanos, Arria ha sido siempre daltónico. Viajó en 1975 a Chile a fin de solicitar al dictador Augusto Pinochet que liberara a su amigo, el ex canciller y último ministro de la defensa de Allende,  Orlando Letelier, recluido en la Isla Dawson. Fue el primer liberado y Arria lo trajo a Venezuela al igual que a  otros presos, de todas las filiaciones políticas, quienes trabajaron en la gobernación.  
Como crítico, fundó a finales de los setenta El Diario de Caracas, un periódico que marcó pauta en el periodismo venezolano; y desde entonces no ha dejado de escribir en diversos diarios de Venezuela y el mundo.  

En el área internacional, fue representante de Venezuela en las Naciones Unidas, y presidente del Consejo de Seguridad. Luego secretario general asistente de la ONU y asesor especial del secretario general Kofi Annan. Hoy sigue asociado a consejos asesores de instituciones como el International Crisis Group, la escuela de Estudios Internacionales de American University en Washington DC, Brandeis University Académico visitante en la Universidad de Columbia, en el Council on Foreign Relations y en el directorio de la Academia Internacional de la Paz, en Nueva York.

Mario Szichman: ¿Se van a realizar elecciones parlamentarias en Venezuela?
Diego Arria: Si lo creo. Pero las elecciones nada van a cambiar, sin importar si las ganamos o las perdemos. Sin embargo esta realidad no es compartida con los electores.  La MUD ofrece soluciones que sabe que  no estarán a su alcance no importa cuántos diputados se elijan.
M.S: ¿Crees que los chavistas pueden perder las elecciones?
D.A.: Si fueran limpias no hay duda que serían vencidos hasta por un margen de 50%. Podrían perder las elecciones, pero no el poder. Digamos que la oposición saca el 60 o más por ciento de los votos. Entonces ¿qué hace el régimen? Los colectivos armados impiden entrar a los diputados opositores a la Asamblea Nacional. El régimen no da plata a administraciones en poder de la oposición. Puede acelerar la implantación de la ley de las comunas. ¿De qué nos han servido a nosotros los 60 diputados que tenemos en la Asamblea Nacional? Han servido para que se promuevan algunos de ellos, pero para el país, nada.
M.S.: La MUD dice que un triunfo en las elecciones parlamentarias permitirá cambiar el modelo económico…  
D.A.: … Como si la Asamblea manejara la economía…
M.S.: … Y que va a liberar a los presos políticos…
D.A: … Supongamos que los diputados opositores aprueban. ¿Cómo las van a implementar? La mitad de los miembros del Tribunal Supremo de Justicia ya están nombrados, por 12 años. Nombraron a los miembros del Consejo Nacional Electoral por siete años, nombraron al nuevo Contralor.
M.S.: Algunos te acusan de cargar un Memorial de Agravios contra sectores de oposición. ¿Por qué muestras tanta indignación ante fuerzas que algún día podrían reemplazar al chavismo?
D. A: La verdad, Mario, que no tengo la práctica de guardar memoriales porque opino públicamente y de manera muy independiente. El no depender ni política ni económicamente ni de partidos ni de grupos económicos es lo que me hace muy incómodo para ellos. Y me lo cobran. Por ejemplo, cuando el régimen ordenó mi arresto la MUD rechazó el acto contra sus amigos pero no dijo una sola palabra sobre mí. Los entiendo porque debe ser terrible estar obligado a hacer cosas incorrectas y tener que acomodarse. En serio me apena por ellos.
M.S.: Has participado en varios eventos electorales en Venezuela. No pareces muy satisfecho ni de los resultados, ni del comportamiento que tuvo la oposición. 
D.A.: Para contestarte a ti y a tus lectores permíteme ubicarme en el  contexto de estos “16 años terribilis”, como diría la Reina Isabel.
Estuve como voluntario de Súmate el día del referéndum revocatorio presidencial del 15 de agosto 2004, y vi cómo no se defendió –como se debía– el triunfo. No se protestó el resultado fraudulento y se aceptó como válido. 
Luego formé parte de la campaña presidencial  de Manuel Rosales de 2006 como coordinador de las dos empresas internacionales  que realizaron los exit polls, y presencié con asombro- y si con verdadera indignación- la entrega prematura de Rosales, quien admitió la derrota cerca de las 7:00 pm, cuando aún no se habían cerrado todas las mesas y no se había contabilizado las Constancias de Verificación Ciudadana. Ni llegó a hablar con los asesores que contratamos y que aseguraban que había fraude.
 Un  año después en 2007 vi cómo el día del referéndum por la reforma constitucional los coordinadores políticos de los partidos reunidos en el Centro Lido querían reconocer a  las 5 pm una supuesta victoria del SI, lo que fue impedido por una acción vigorosa liderada por Leopoldo López, Yon Goicoechea  y Gustavo Tovar, que forzaron a que Chávez aceptara su derrota. Entiendo que el General Raúl Baduel también jugó un rol importante ante la Fuerza Armada.
Sigo con este recuento. Chávez, al perder el referéndum que impedía su reelección indefinida, lo que le obligaría a abandonar el poder a principios de 2013, esperó un poco y en 2009 le puso una zanahoria “irresistible” a nuestros alcaldes, diputados y gobernadores con la enmienda constitucional, que les permitiría a ellos, al igual que a Chávez, reelegirse indefinidamente. No se habla de este antecedente. Si se hubiese pensado en el país y no en puesticos, la historia podría haber sido otra, pero a los nuestros les gusta la reelección igual que a los chavistas.
Llegamos a la elección del 7 de octubre de 2012, cuando el candidato Henrique Capriles se apresuró a declarar “Yo voy a ser claro y raspao, aquí no hubo fraude, lo digo clarito”. Nunca se contaron los votos como se había comprometido el candidato y la MUD.
M.S.: Y ahora llegamos a la elección crucial, la de abril de 2013, en que se enfrentaron Nicolás Maduro y el líder opositor Henrique Capriles.
D.A.: Aceptamos ir a elecciones contra un candidato ilegitimo, que usurpaba funciones nada menos que de presidente encargado de la República. Por esa y otras consideraciones, el 12 de marzo de ese año le dirigí una carta pública a Capriles (http://www.noticias24.com/venezuela/noticia/155895/los-consejos-de-diego-arria-a henrique-capriles-de-cara-a-su-nueva-campana-electoral/) donde le decía que, en primer lugar, dejase en claro que no estaba “legitimando ni avalando semejante ilegalidad”, y que exigiese “la eliminación del sistema biométrico –máquinas captahuellas”, algo “crucial, clave, impostergable, innegociable”, pues representaban “un elemento adicional de intimidación al elector al pensar que identificaba su voto”.  Después de ganar, Capriles aseguró que no se reconocería el resultado sin antes contarse “hasta el último voto”. Esto tampoco se cumplió. En vez de defender la victoria, le ofreció al país la opción de “drenar la arrechera tocando cacerolas con fuerza y con salsa”. Palabras que la historia recogerá como símbolo de nuestra decadencia.
M.S.: ¿Sugieres que no hay posibilidad alguna de salvación para Venezuela si la MUD sigue liderando a la oposición?
D.A.: Así es Mario. He declarado y publicado en toda clase de medios que mientras no se arme una verdadera Gran Alianza Nacional que integre a los distintos sectores del país no lograremos tener una verdadera unión que es superior a una unidad que sea realmente representativa del país. Que los partidos son importantes pero como vemos no son para nada suficiente. Así lo corrobora la temperatura política del país y su muy escaso respaldo popular. Después de la narrativa que te hice de mis experiencias con esa dirigencia en estos 16 años es evidente que no  puedo tenerles confianza. De hecho igual aplican el viejo principio de la General Motors: “Lo que es bueno para GM es bueno para los Estados Unidos”. La MUD cree y practica que lo que es bueno para sus partidos es bueno para el país. Lo acontecido nos indica que eso no es cierto.
M.S.: Ahora soy yo el que empieza a alarmarse. Si la MUD no sirve cómo fuerza opositora, el peligro es que el chavismo se quede en Venezuela para siempre. ¿Qué ofreces como alternativa?
D.A.: Para poder opinar sobre las próximas elecciones a la AN era necesario que resumiera algunas de estas experiencias en las que he participado o  que he presenciado. Pues eso ayuda a entender la razón del muy escaso respaldo, confianza y credibilidad que tienen los partidos que integran la MUD, convertida hoy en una franquicia electoral que ejerce como un verdadero monopolio de la voluntad popular. Por ejemplo, entiendo que el 70% de los candidatos serán seleccionados a dedo. Esa práctica “cogollérica”  llevó a los partidos a desembocar en Hugo Chávez por la falta de representatividad y legitimidad de sus candidatos. Por cierto esos candidatos  corren el riesgo de ser eliminados por no seguir las condiciones del CNE.
M.S.: A Leopoldo López lo arrestaron acusándolo de incitar a la violencia durante las manifestaciones de marzo del año pasado. Ahora ¿de qué lo pueden acusar al alcalde de Caracas Antonio Ledezma? El gobierno parece haber demostrado con su arresto que está en condiciones de hacer lo que se le antoja. Ni siquiera necesitaba una excusa para detenerlo. Es un poco como en Alicia a través del espejo. La Reina comenta el drama del mensajero del Rey. “Él se halla ahora en prisión, y lo están castigando. El proceso no comenzará hasta el próximo miércoles, y por supuesto, la perpetración del crimen vendrá recién al final”. ¿Es eso lo que ocurrió con Ledezma?
D.A.: Yo quedé igualmente sorprendido por ese arresto. Creo, como tú, que el régimen le ha ido tomando la temperatura a la oposición de manera progresiva. Primero escogen a Leopoldo, luego a Ledezma. Ya se olvidaron y ni mencionan el invento del magnicidio donde me involucraron para impedirme regresar al país so pena de ser arrestado. Debo aprovechar para destacar que, como ves,  no soy un prófugo sino un perseguido del régimen. Por cierto el caso Ledezma ha despertado un interés mundial, porque es el alcalde de la nuestra capital. López es hoy el líder político más popular víctima, de este régimen infame. Pero claro, Ledezma es una autoridad, en el fondo se ve como la segunda del país, por representatividad de votos. Es más grave institucionalmente que la de Leopoldo.
M.S.: Tú has dicho en varias ocasiones que Chávez nunca engañó a nadie.
D.A.: Así es. En el discurso que pronunció Chávez en la Universidad de La Habana ante jerarcas cubanos, tras salir de la cárcel, dijo exactamente lo que se proponía: crear un estado comunista, y expresó un rechazo total al sistema político que prevalecía en Venezuela. Y muchos venezolanos pensaron “¿Para qué nos vamos a alarmar con él? Estamos muy cómodos aquí. Nosotros no somos cubanos. A nosotros no nos va a ocurrir lo de Cuba. Eso es un trapo rojo, un peine”. Después, no todo el mundo pone atención a los largos discursos. Por último, muchos empresarios pensaron que era más fácil manejar a un teniente coronel de Barinas, que manejarse con los partidos políticos. Y luego muchos de ellos pagaron las consecuencias.
M.S.: Numerosos empresarios alemanes pensaron también que podrían manejar a Hitler. Después de todo, apenas había alcanzado el rango de cabo...
D.A.: … Sí, y Chávez era un teniente coronel de Barinas, nada que temer. En definitiva, subestimaron a Chávez que nunca engañó a nadie. Los venezolanos se auto engañaron. Y desde esa época, se ha entronizado la irresponsabilidad de muchos dirigentes políticos que siguen promoviendo el vivir en  negación de la realidad, “No hay que alterar los procesos electorales”, señalan. De esos procesos electorales viven ellos, pero no siempre el país. Y eso, Mario, es imperdonable.
M.S.: Con tu prédica ¿no estás convocando a la abstención?
D.A.: Siempre he votado. Nunca he promovido la abstención. Pero seguiré protestando  y denunciando al ministerio de elecciones –Consejo Nacional Electoral – y a las Fuerzas Armadas  por su complicidad electoral con este régimen dictatorial, despótico y tramposo.



miércoles, 13 de mayo de 2015

¿Es que el chavismo y la oposición viven en la isla de la fantasía? Reportaje a Diego Arria

 Mario Szichman


Diego Arria. Foto: Mario Szichman


Primera Parte: el chavismo

(Una versión de este reportaje apareció el 12 de mayo de 2015 en el periódico Tal Cual de Caracas, Venezuela)

Norman Mailer decía que era inútil entrevistar a un político. “Tiene una mente habituada a las preguntas”, indicaba en su libro Miami and the Siege of Chicago. “Para la época en que el político decide postularse a la presidencia, ya ha respondido a millones de preguntas. Asombrar a un diestro político con una pregunta es tan difícil como intentar sorprender a un boxeador profesional propinándole un gancho de izquierda que uno ensayó en el curso de una trifulca en un bar”. Pero Mailer ofrecía esta salvedad: era diferente si alguien conocía bien al político, o se había preparado de manera exhaustiva antes de formular las preguntas.

Conozco muy bien a Diego Arria. Inclusive, a fines de la década del setenta, cuando él era gobernador de Caracas, le hice una serie de entrevistas como parte de una posible biografía. Nunca se negó a hablar, y nunca se fue por las ramas. Hablaba siempre con franqueza. Y esa franqueza le ha costado a veces muy caro en su vida política, que ha combinado con sus tareas como alto funcionario de las Naciones Unidas, inclusive presidente del Consejo de Seguridad. Curiosamente, su franqueza le ha servido mejor en la ONU que en Venezuela, al punto que la llamada Fórmula Arria la utiliza el Consejo de Seguridad de la ONU de manera permanente; como ocurrió en días recientes, cuando se analizó la crisis en Siria.
En un reciente diálogo en Nueva York, Arria reconoció que con las denuncias formuladas en Venezuela, antes de forzarlo al exilio, “Alarmé a los venezolanos”.

Mario Szichman: Siempre pensé en Diego Arria como una especie de piedrita en el zapato de la política venezolana. En algunos sectores eres muy respetado, en otros, muy temido. Al mismo tiempo, eso no parece reflejarse en un significativo apoyo popular.

Diego Arria: Bueno, fíjate, a fin de participar en las primarias del 2012 me obligaron a recoger más de 200 mil firmas para mi candidatura, cifra que ningún otro superó. Era evidente la desproporción de recursos financieros y de medios que enfrentábamos ante los gobernadores  de Miranda y del Zulia, amén de su apoyo de poderosos  grupos económicos. Tan es así que varios precandidatos como Oswaldo Álvarez Paz, Eduardo Fernández, César Pérez Vivas y el mismo Antonio Ledezma no formalizaron su participación. Hasta Leopoldo López terminó adhiriendo a la candidatura de Capriles.
            M.S.: – ¿Por qué entonces te tomaste el trabajo de intervenir en un proceso en que no tenías posibilidades de ganar?
D.A.: – Aunque para mí era claro el resultado electoral, a fin de poder intervenir en el proceso era indispensable subir al escenario y poder presentar mis propuestas. Y eso fue lo que hice por todo el país. Dejé sobre la mesa un proyecto de transición que es el único vigente de las propuestas de 2012 y cada vez cobra más sentido. Por eso he dicho que me dieron una paliza en votos pero no perdí. Mario, tu sabes que los voceros podemos ser  vencidos pero no las ideas cuando son válidas, tal vez por aquello de que las realidades son tercas y acaban imponiéndose. Además, como decía Borges: “la derrota tiene una dignidad de la cual carece la victoria”.
Hoy ya no es radical ni alarma que  se hable de transición, de convocar a una asamblea constituyente para desalojar al régimen y poder rescatar la independencia de los poderes públicos y poder refundar la república.  Igual tener que admitir que el CNE es el ministerio de elecciones del régimen. Todos estos temas  me llevaron a hablar en casi todas las universidades del país. Me dediqué a interactuar con los jóvenes porque no tienen ni complejos, ni prejuicios. Son los que están arriesgando todo hoy, pues prefieren saber la verdad y no acomodarse. Estaba seguro de que entenderían lo que yo les decía, por ejemplo que su futuro se está decidiendo ahora, y que esos políticos que les dicen “Ustedes son el futuro del país” les mentían, pues tal vez no tengan futuro alguno de seguir el curso actual. Igual cuando les dicen, “Éste es el mejor país del mundo”. Y yo les preguntaba ¿Cómo es eso que somos el mejor país del mundo? Un país donde cada veinte minutos muere asesinada una persona, donde la mitad de la gente si puede irse emigra, donde el estado de la salud ha sido descrito como solo visto en zonas de guerra con un deterioro acelerado en el acceso a medicamentos esenciales … ese no puede calificarse como el mejor país del mundo. Podríamos serlo, no lo sé, eso está por verse. Ese era mi lenguaje sin dudas no edulcorado. Develar realidades no es popular pero esconderlas para engañar es no solo irresponsable sino un delito  de lesa patria.
            M.S.: Algunos dijeron que no llevaste proyecto electoral alguno a las primarias.

D.A.: Sí llevé un proyecto, pero de propuestas, con la finalidad de intentar sacudir al país y anticipar la terrible realidad que hoy sufrimos. Hice el mayor número de twitcams que se haya realizado en el país  contestando miles de preguntas. Participé en innumerables foros.  He puesto siempre en blanco y negro y por escrito mis propuestas. En 1978 cuando fui candidato presidencial independiente publiqué un libro “Primero la Gente”, y otro “Dedicación a una Causa”. En estas primarias otro libro: “Venezuela: La Hora de la Verdad”. Mario al final del primer debate en la UCAB anuncié: “Chávez, por tus delitos de lesa humanidad te denunciaré en La Haya. No es retaliación. No es venganza. Es justicia. Te espero en La Haya”. Pero como sabemos, la justicia divina se le adelantó a la Corte Penal Internacional.
M.S.: ¿No crees que los venezolanos se asustan ante tus pronósticos?
D.A.: Sí, pasado el tiempo, advertí que había sacado a la gente de lo que llaman los americanos su zona de confort. Inquieté a muchos. Era más fácil y cómodo creer que había un camino sin sacrificios. La Mesa de Unidad Democrática colaboró, haciendo una especie de versión política de American Idol. Pensaron que era mejor hacer una campaña “light”, porque en caso contrario los venezolanos no iban a salir a votar. Algunos decían que Arria estaba sobresaltando a la gente. Insistía en no subestimar a nuestra gente y decirles la verdad, a fin de superar los enormes obstáculos. No podía imaginarme que una persona vaya a ver al médico y cuando el médico lo está examinando, le diga: ´Cuidado, no quiero que me vaya a alarmar o a decirme qué es lo que tengo”. Sin embargo cuando hablaba de la salud del país no querían ser alarmados. Por lo tanto la mayoría pensó que había que votar por los que les ofrecían un simple  cambio de gobierno sin sobresaltos –algo que como hemos experimentado,  no era posible. El vivir en la negación de la realidad se impuso  –y  terriblemente no ha cambiado mucho a pesar de encontrarnos hoy en circunstancias jamás sufridas.
M.S.: Hay una pregunta constante en los venezolanos que no son chavistas: ¿Cuándo va a caer el régimen?
D.A.: Las transformaciones sociales son difíciles de anticipar. Hay cientos de libros ofreciendo las razones de por qué cayó el muro de Berlín. Sin embargo, no hay uno solo que haya pronosticado su caída. Nunca se supo quién fue el primer alemán que pasó al otro lado o quien hizo la convocatoria, porque cuando un pueblo decide reaccionar no necesita ser convocado y  es incontenible. El único que no sabe que está caído es el propio Maduro. Aquí cabe recordar al maestro Simón Díaz:” Cuando las ganas se juntan, no hay fecha en el calendario”. Es evidente que Chávez no quería un sucesor, sino un suplente, por eso escogió a Maduro, que no tiene ni el 10% de apoyo. El régimen todavía no ha caído pero sin la menor duda implosionará más temprano que tarde. Para mí es evidente que la participación del componente militar será indispensable en cualquier salida de esta tragedia.
            M.S.: El general Juan Perón solía decir que se regresa de todas partes menos del ridículo. Sin embargo, el chavismo ha ido y retornado del ridículo en numerosas oportunidades y cada vez parece más fuerte. ¿No crees que el ridículo salvó al chavismo? A todos los gobiernos latinoamericanos que parecen serios les está yendo muy mal.

D.A.: Cuando alguien me dice: “Maduro es una vergüenza”, yo le respondo, “Sí, pero más vergüenza somos nosotros, que lo toleramos. Más vergüenza somos  nosotros, que no resistimos”. Vergüenza es estar en manos de Maduro, de Diosdado Cabello, del General Padrino, de Tareck El Aissami. Cuando viajó Maduro a Panamá oí comentarios de jefes de estado en ejercicio que pagan su deuda con el régimen diciendo “Es incorrecto que le impongan sanciones a Venezuela”, aun sabiendo que no es al país sino a siete jerarcas culpables de delitos abominables. De todas maneras, ninguno de ellos está dispuesto a rasgarse las vestiduras por Maduro. Raúl Castro ni siquiera asistió a la famosa cumbre de los pueblos que pagó el régimen
chavista. Fue como si hubiera dicho: “Acompaño a Maduro hasta el cementerio, pero no pienso enterrarme con él”.
M.S.: ¿Tiene Maduro margen de maniobra?
D.A.: El mundo y los recursos se le están achicando a una gran velocidad. Y después está la Unión Europea, y España, y el Congreso de Colombia, de Chile, de los Estados Unidos  y ahora se les suma el Senado de Brasil condenando la situación de dirigentes políticos presos. Y la orden ejecutiva  de Obama contra siete funcionarios venezolanos es apenas el comienzo. Su lista es mucho más extensa. El enfrentamiento de Maduro, en la encrucijada que tiene Estados Unidos con Cuba, es un elemento que Maduro no ha medido ni entendido, porque la única manera de diseñar una política de estabilidad en el Caribe  es incluyendo a Venezuela en la agenda  Estados Unidos -Cuba.  Por otra parte, el régimen chavista ha estado financiando la transición cubana, como un  peón de los Estados Unidos. Igualmente hemos pagado la estabilidad de la región, a través de PetroCaribe, y los americanos no han tenido que poner un centavo. Es por eso que los estadounidenses seguramente se habrán dicho, “Bueno, Chávez y ahora Maduro es un problema de los venezolanos, pobrecitos”. Pero si dejan de enviar petróleo a los haitianos, los haitianos se irán para la Florida, los dominicanos también, los hondureños, y también los cubanos. El petróleo venezolano ha salvado a las costas de la Florida de invasiones de gente del Caribe.
M.S.: La situación en Venezuela es cada día peor. ¿Tú crees que todo eso pueda conducir a una explosión social?
D.A.: En cualquier otro país donde se registre una situación medio parecida a la nuestra, hace mucho que hubiera explotado. Si se registrara en El Salvador, o en Honduras, o en Haití, te hablo de países pequeños, eso hubiera estallado. ¿Cómo es que eso no ha ocurrido en un país de la dimensión de Venezuela, con la profundidad de la crisis existente? Para mí, se explica por varias cosas. Primero: nunca se ha hecho tanto dinero en Venezuela. Nunca los empresarios y los llamados hombres de negocios y los banqueros nunca en su vida han hecho tanto dinero. Las interconexiones entre el gobierno y algunos miembros de la oposición, oficiales o no oficiales, familiares o no, ha creado una telaraña de intereses de carácter económico, que funciona. Al mismo tiempo, hay un elevado grado de intimidación y hasta de resignación, más que comprensible. Si se lee correctamente a  Clausewitz en “El arte de la Guerra” se puede ver que no es necesario matar a la gente: basta aniquilar sus resistencias. Bueno, los chavistas vienen minando nuestras resistencias. Hasta nuestra dignidad. Cuando ves en una cola que las personas permiten que las marquen como a los judíos en los campos de concentración nazis, tú dices, “Cónchale, esto es serio”. Es muy triste cuando la gente se deja someter  y que le pongan un captahuellas para comprar un kilo de harina. Es decir, es un proceso de aniquilación sistemática,  abominable pero efectivo, algo muy bien pensado por parte de un régimen miserable. Nos hemos pasado años burlándonos de Chávez y de Maduro, sin pensar que eran sumamente peligrosos, y tenían o tienen proyectos manejados por personas que son perversas pero inteligentes y vienen cumpliéndolo de manera rigurosa.
 M.S.: Dice Tal Cual: “Circula en las redes sociales una orden, emanada desde los altos mandos del CICPC, que prohíbe a los funcionarios ejecutar operativos policiales, arrestos y allanamientos ordenados por el Ministerio Público, la búsqueda de personas solicitadas o cualquier otro procedimiento en los denominados por el entonces ministro del Interior, Miguel Rodríguez Torres, “zonas de paz”.
“Estos sectores de paz comprenden, entre otros, la parroquia 23 de Enero, Charallave, Valles del Tuy y zonas de Turmero, donde impera la banda de El Picure. ´De este modo´, señala Tal Cual, ´estas zonas de paz se convierten en guaridas o santuarios de los malandros. Quienes sufren son los mismos habitantes trabajadores de esos sectores´”.
D.A.: Eso es increíble- es la legitimación de las pandillas. Es declarar zonas de absoluta impunidad. Es concederles soberanía y garantizarles una especie de  “no intervención en sus asuntos internos”. Es el símbolo de lo que han convertido al país.
M.S.: ¿Qué va a ocurrir en Venezuela de aquí en seis meses o de aquí a un año?
D.A.: Puede suceder cualquier cosa y no lo digo porque me niegue a contestar. Nuestra tragedia es realmente inédita. Podemos imaginar toda clase de desenlaces. Pero es evidente que estamos ante un estado pre fallido que no puede sostenerse sino con la fuerza armada, con el control de los medios y con su acción de beneficencia pública masiva. No hay que ser clarividente para anticipar que eso no durará mucho. Por una parte la fuerza armada despertará ante el temor de que sus integrantes sean indiciados internacionalmente por “Mili-Narcos” con graves  consecuencias para ellos y sus familiares y por la otra los recursos ya no alcanzan.
M.S.: Entonces, algo va a ocurrir.
D.A.: Si  creo, Mario, que estamos llegando al punto crucial. Las colas para obtener alimentos representan algo terrible. Pero pronto no habrá colas para comprar medicinas, simplemente porque no habrá medicinas. Y eso es lo más grave. Si es grave lo de la comida, es muchísimo más grave lo de la falta de medicinas, o que los hospitales no tengan equipos médicos. Es ahí donde creo explotará la gran crisis. Porque una persona puede comprar un kilo de arroz y pasarse el día comiendo arroz, pero si a ti te dejan a cargo de un niño que necesita penicilina u otros medicamentos, y no se obtiene, la cosa es grave.-es de vida o muerte y con eso no se juega como hoy lo hace el régimen de manera criminal. Tampoco le paga a nadie al punto que Maduro anunció que no le iba a dar un solo dólar a Fedecámaras. En realidad, lo que le quiso decir es que no les dará un solo dólar más a los empresarios. Van a liquidar a los empresarios. Uno por uno. Pero muchos piensan que no serán ellos sino otros.  Tienen un número en la espalda y no lo advierten. No reaccionan. Claro, los más poderosos se quedan. Cómo no hacerlo. Y los que carecen de medios para resistir, se van. Nunca me imaginé que terminaríamos así. Muchos viven y hasta subsisten en la negación de la realidad que los va enterrando. Y por eso tienes a Maduro diciendo “Dios proveerá”. Venezuela, un país lleno de recursos, se ha convertido en un paria, en un estado forajido.