domingo, 17 de mayo de 2015

¿Es que el chavismo y la oposición viven en la isla de la fantasía? Reportaje a Diego Arria

Mario Szichman
(Segunda Parte: La oposición)


Diego Arria (foto: Mario Szichman)

“Estoy –por ahora– en Nueva York porque el régimen ordenó arrestarme por un fantasioso delito del cual ni hablan ya, pues nunca existió.
“No he sido un opositor a control remoto sino muy adentro de la tragedia. Desde que el 4 de febrero de 1992 cuando ingresé con el presidente Carlos Andrés Pérez a Miraflores y vi el suelo la entrada de su despacho todavía ensangrentada por el teniente que Chávez había enviado a matar a CAP. Allí  supe quién era ese señor y lo  adversé públicamente desde entonces, tanto en Venezuela como en el exterior. Sin dudas hice valer mis relaciones en el mundo para estos propósitos. Te digo esto, Mario, porque algunos desinformados, para llamarlos de alguna manera dicen que me activé solo después que el difunto ordenara el asalto y saqueo de nuestra hacienda La Carolina. Soy tal vez  el único político que ha sido afectado en su patrimonio.

“Por cierto, ni un solo  dirigente político se atrevió a solidarizarse en esta causa tan importante. Temían al finado. En nombre de casi cuatro mil venezolanos atropellados por estos delitos documentamos la denuncia formal que presenté a la Corte Penal Internacional en La Haya. La justicia divina se le adelantó a la Corte”.


Esa podría ser otra de las cartas de presentación de Diego Arria, un veterano de las lides políticas en Venezuela, y un funcionario internacional con destacada participación en las Naciones Unidas. En 1973, Arria participó en la campaña electoral de Carlos Andrés Pérez, siendo posteriormente diputado por el Estado Miranda, gobernador del Distrito Federal de Caracas, presidente del Centro Simón Bolívar y el primer ministro de Información y Turismo. En materia de derechos humanos, Arria ha sido siempre daltónico. Viajó en 1975 a Chile a fin de solicitar al dictador Augusto Pinochet que liberara a su amigo, el ex canciller y último ministro de la defensa de Allende,  Orlando Letelier, recluido en la Isla Dawson. Fue el primer liberado y Arria lo trajo a Venezuela al igual que a  otros presos, de todas las filiaciones políticas, quienes trabajaron en la gobernación.  
Como crítico, fundó a finales de los setenta El Diario de Caracas, un periódico que marcó pauta en el periodismo venezolano; y desde entonces no ha dejado de escribir en diversos diarios de Venezuela y el mundo.  

En el área internacional, fue representante de Venezuela en las Naciones Unidas, y presidente del Consejo de Seguridad. Luego secretario general asistente de la ONU y asesor especial del secretario general Kofi Annan. Hoy sigue asociado a consejos asesores de instituciones como el International Crisis Group, la escuela de Estudios Internacionales de American University en Washington DC, Brandeis University Académico visitante en la Universidad de Columbia, en el Council on Foreign Relations y en el directorio de la Academia Internacional de la Paz, en Nueva York.

Mario Szichman: ¿Se van a realizar elecciones parlamentarias en Venezuela?
Diego Arria: Si lo creo. Pero las elecciones nada van a cambiar, sin importar si las ganamos o las perdemos. Sin embargo esta realidad no es compartida con los electores.  La MUD ofrece soluciones que sabe que  no estarán a su alcance no importa cuántos diputados se elijan.
M.S: ¿Crees que los chavistas pueden perder las elecciones?
D.A.: Si fueran limpias no hay duda que serían vencidos hasta por un margen de 50%. Podrían perder las elecciones, pero no el poder. Digamos que la oposición saca el 60 o más por ciento de los votos. Entonces ¿qué hace el régimen? Los colectivos armados impiden entrar a los diputados opositores a la Asamblea Nacional. El régimen no da plata a administraciones en poder de la oposición. Puede acelerar la implantación de la ley de las comunas. ¿De qué nos han servido a nosotros los 60 diputados que tenemos en la Asamblea Nacional? Han servido para que se promuevan algunos de ellos, pero para el país, nada.
M.S.: La MUD dice que un triunfo en las elecciones parlamentarias permitirá cambiar el modelo económico…  
D.A.: … Como si la Asamblea manejara la economía…
M.S.: … Y que va a liberar a los presos políticos…
D.A: … Supongamos que los diputados opositores aprueban. ¿Cómo las van a implementar? La mitad de los miembros del Tribunal Supremo de Justicia ya están nombrados, por 12 años. Nombraron a los miembros del Consejo Nacional Electoral por siete años, nombraron al nuevo Contralor.
M.S.: Algunos te acusan de cargar un Memorial de Agravios contra sectores de oposición. ¿Por qué muestras tanta indignación ante fuerzas que algún día podrían reemplazar al chavismo?
D. A: La verdad, Mario, que no tengo la práctica de guardar memoriales porque opino públicamente y de manera muy independiente. El no depender ni política ni económicamente ni de partidos ni de grupos económicos es lo que me hace muy incómodo para ellos. Y me lo cobran. Por ejemplo, cuando el régimen ordenó mi arresto la MUD rechazó el acto contra sus amigos pero no dijo una sola palabra sobre mí. Los entiendo porque debe ser terrible estar obligado a hacer cosas incorrectas y tener que acomodarse. En serio me apena por ellos.
M.S.: Has participado en varios eventos electorales en Venezuela. No pareces muy satisfecho ni de los resultados, ni del comportamiento que tuvo la oposición. 
D.A.: Para contestarte a ti y a tus lectores permíteme ubicarme en el  contexto de estos “16 años terribilis”, como diría la Reina Isabel.
Estuve como voluntario de Súmate el día del referéndum revocatorio presidencial del 15 de agosto 2004, y vi cómo no se defendió –como se debía– el triunfo. No se protestó el resultado fraudulento y se aceptó como válido. 
Luego formé parte de la campaña presidencial  de Manuel Rosales de 2006 como coordinador de las dos empresas internacionales  que realizaron los exit polls, y presencié con asombro- y si con verdadera indignación- la entrega prematura de Rosales, quien admitió la derrota cerca de las 7:00 pm, cuando aún no se habían cerrado todas las mesas y no se había contabilizado las Constancias de Verificación Ciudadana. Ni llegó a hablar con los asesores que contratamos y que aseguraban que había fraude.
 Un  año después en 2007 vi cómo el día del referéndum por la reforma constitucional los coordinadores políticos de los partidos reunidos en el Centro Lido querían reconocer a  las 5 pm una supuesta victoria del SI, lo que fue impedido por una acción vigorosa liderada por Leopoldo López, Yon Goicoechea  y Gustavo Tovar, que forzaron a que Chávez aceptara su derrota. Entiendo que el General Raúl Baduel también jugó un rol importante ante la Fuerza Armada.
Sigo con este recuento. Chávez, al perder el referéndum que impedía su reelección indefinida, lo que le obligaría a abandonar el poder a principios de 2013, esperó un poco y en 2009 le puso una zanahoria “irresistible” a nuestros alcaldes, diputados y gobernadores con la enmienda constitucional, que les permitiría a ellos, al igual que a Chávez, reelegirse indefinidamente. No se habla de este antecedente. Si se hubiese pensado en el país y no en puesticos, la historia podría haber sido otra, pero a los nuestros les gusta la reelección igual que a los chavistas.
Llegamos a la elección del 7 de octubre de 2012, cuando el candidato Henrique Capriles se apresuró a declarar “Yo voy a ser claro y raspao, aquí no hubo fraude, lo digo clarito”. Nunca se contaron los votos como se había comprometido el candidato y la MUD.
M.S.: Y ahora llegamos a la elección crucial, la de abril de 2013, en que se enfrentaron Nicolás Maduro y el líder opositor Henrique Capriles.
D.A.: Aceptamos ir a elecciones contra un candidato ilegitimo, que usurpaba funciones nada menos que de presidente encargado de la República. Por esa y otras consideraciones, el 12 de marzo de ese año le dirigí una carta pública a Capriles (http://www.noticias24.com/venezuela/noticia/155895/los-consejos-de-diego-arria-a henrique-capriles-de-cara-a-su-nueva-campana-electoral/) donde le decía que, en primer lugar, dejase en claro que no estaba “legitimando ni avalando semejante ilegalidad”, y que exigiese “la eliminación del sistema biométrico –máquinas captahuellas”, algo “crucial, clave, impostergable, innegociable”, pues representaban “un elemento adicional de intimidación al elector al pensar que identificaba su voto”.  Después de ganar, Capriles aseguró que no se reconocería el resultado sin antes contarse “hasta el último voto”. Esto tampoco se cumplió. En vez de defender la victoria, le ofreció al país la opción de “drenar la arrechera tocando cacerolas con fuerza y con salsa”. Palabras que la historia recogerá como símbolo de nuestra decadencia.
M.S.: ¿Sugieres que no hay posibilidad alguna de salvación para Venezuela si la MUD sigue liderando a la oposición?
D.A.: Así es Mario. He declarado y publicado en toda clase de medios que mientras no se arme una verdadera Gran Alianza Nacional que integre a los distintos sectores del país no lograremos tener una verdadera unión que es superior a una unidad que sea realmente representativa del país. Que los partidos son importantes pero como vemos no son para nada suficiente. Así lo corrobora la temperatura política del país y su muy escaso respaldo popular. Después de la narrativa que te hice de mis experiencias con esa dirigencia en estos 16 años es evidente que no  puedo tenerles confianza. De hecho igual aplican el viejo principio de la General Motors: “Lo que es bueno para GM es bueno para los Estados Unidos”. La MUD cree y practica que lo que es bueno para sus partidos es bueno para el país. Lo acontecido nos indica que eso no es cierto.
M.S.: Ahora soy yo el que empieza a alarmarse. Si la MUD no sirve cómo fuerza opositora, el peligro es que el chavismo se quede en Venezuela para siempre. ¿Qué ofreces como alternativa?
D.A.: Para poder opinar sobre las próximas elecciones a la AN era necesario que resumiera algunas de estas experiencias en las que he participado o  que he presenciado. Pues eso ayuda a entender la razón del muy escaso respaldo, confianza y credibilidad que tienen los partidos que integran la MUD, convertida hoy en una franquicia electoral que ejerce como un verdadero monopolio de la voluntad popular. Por ejemplo, entiendo que el 70% de los candidatos serán seleccionados a dedo. Esa práctica “cogollérica”  llevó a los partidos a desembocar en Hugo Chávez por la falta de representatividad y legitimidad de sus candidatos. Por cierto esos candidatos  corren el riesgo de ser eliminados por no seguir las condiciones del CNE.
M.S.: A Leopoldo López lo arrestaron acusándolo de incitar a la violencia durante las manifestaciones de marzo del año pasado. Ahora ¿de qué lo pueden acusar al alcalde de Caracas Antonio Ledezma? El gobierno parece haber demostrado con su arresto que está en condiciones de hacer lo que se le antoja. Ni siquiera necesitaba una excusa para detenerlo. Es un poco como en Alicia a través del espejo. La Reina comenta el drama del mensajero del Rey. “Él se halla ahora en prisión, y lo están castigando. El proceso no comenzará hasta el próximo miércoles, y por supuesto, la perpetración del crimen vendrá recién al final”. ¿Es eso lo que ocurrió con Ledezma?
D.A.: Yo quedé igualmente sorprendido por ese arresto. Creo, como tú, que el régimen le ha ido tomando la temperatura a la oposición de manera progresiva. Primero escogen a Leopoldo, luego a Ledezma. Ya se olvidaron y ni mencionan el invento del magnicidio donde me involucraron para impedirme regresar al país so pena de ser arrestado. Debo aprovechar para destacar que, como ves,  no soy un prófugo sino un perseguido del régimen. Por cierto el caso Ledezma ha despertado un interés mundial, porque es el alcalde de la nuestra capital. López es hoy el líder político más popular víctima, de este régimen infame. Pero claro, Ledezma es una autoridad, en el fondo se ve como la segunda del país, por representatividad de votos. Es más grave institucionalmente que la de Leopoldo.
M.S.: Tú has dicho en varias ocasiones que Chávez nunca engañó a nadie.
D.A.: Así es. En el discurso que pronunció Chávez en la Universidad de La Habana ante jerarcas cubanos, tras salir de la cárcel, dijo exactamente lo que se proponía: crear un estado comunista, y expresó un rechazo total al sistema político que prevalecía en Venezuela. Y muchos venezolanos pensaron “¿Para qué nos vamos a alarmar con él? Estamos muy cómodos aquí. Nosotros no somos cubanos. A nosotros no nos va a ocurrir lo de Cuba. Eso es un trapo rojo, un peine”. Después, no todo el mundo pone atención a los largos discursos. Por último, muchos empresarios pensaron que era más fácil manejar a un teniente coronel de Barinas, que manejarse con los partidos políticos. Y luego muchos de ellos pagaron las consecuencias.
M.S.: Numerosos empresarios alemanes pensaron también que podrían manejar a Hitler. Después de todo, apenas había alcanzado el rango de cabo...
D.A.: … Sí, y Chávez era un teniente coronel de Barinas, nada que temer. En definitiva, subestimaron a Chávez que nunca engañó a nadie. Los venezolanos se auto engañaron. Y desde esa época, se ha entronizado la irresponsabilidad de muchos dirigentes políticos que siguen promoviendo el vivir en  negación de la realidad, “No hay que alterar los procesos electorales”, señalan. De esos procesos electorales viven ellos, pero no siempre el país. Y eso, Mario, es imperdonable.
M.S.: Con tu prédica ¿no estás convocando a la abstención?
D.A.: Siempre he votado. Nunca he promovido la abstención. Pero seguiré protestando  y denunciando al ministerio de elecciones –Consejo Nacional Electoral – y a las Fuerzas Armadas  por su complicidad electoral con este régimen dictatorial, despótico y tramposo.



miércoles, 13 de mayo de 2015

¿Es que el chavismo y la oposición viven en la isla de la fantasía? Reportaje a Diego Arria

 Mario Szichman


Diego Arria. Foto: Mario Szichman


Primera Parte: el chavismo

(Una versión de este reportaje apareció el 12 de mayo de 2015 en el periódico Tal Cual de Caracas, Venezuela)

Norman Mailer decía que era inútil entrevistar a un político. “Tiene una mente habituada a las preguntas”, indicaba en su libro Miami and the Siege of Chicago. “Para la época en que el político decide postularse a la presidencia, ya ha respondido a millones de preguntas. Asombrar a un diestro político con una pregunta es tan difícil como intentar sorprender a un boxeador profesional propinándole un gancho de izquierda que uno ensayó en el curso de una trifulca en un bar”. Pero Mailer ofrecía esta salvedad: era diferente si alguien conocía bien al político, o se había preparado de manera exhaustiva antes de formular las preguntas.

Conozco muy bien a Diego Arria. Inclusive, a fines de la década del setenta, cuando él era gobernador de Caracas, le hice una serie de entrevistas como parte de una posible biografía. Nunca se negó a hablar, y nunca se fue por las ramas. Hablaba siempre con franqueza. Y esa franqueza le ha costado a veces muy caro en su vida política, que ha combinado con sus tareas como alto funcionario de las Naciones Unidas, inclusive presidente del Consejo de Seguridad. Curiosamente, su franqueza le ha servido mejor en la ONU que en Venezuela, al punto que la llamada Fórmula Arria la utiliza el Consejo de Seguridad de la ONU de manera permanente; como ocurrió en días recientes, cuando se analizó la crisis en Siria.
En un reciente diálogo en Nueva York, Arria reconoció que con las denuncias formuladas en Venezuela, antes de forzarlo al exilio, “Alarmé a los venezolanos”.

Mario Szichman: Siempre pensé en Diego Arria como una especie de piedrita en el zapato de la política venezolana. En algunos sectores eres muy respetado, en otros, muy temido. Al mismo tiempo, eso no parece reflejarse en un significativo apoyo popular.

Diego Arria: Bueno, fíjate, a fin de participar en las primarias del 2012 me obligaron a recoger más de 200 mil firmas para mi candidatura, cifra que ningún otro superó. Era evidente la desproporción de recursos financieros y de medios que enfrentábamos ante los gobernadores  de Miranda y del Zulia, amén de su apoyo de poderosos  grupos económicos. Tan es así que varios precandidatos como Oswaldo Álvarez Paz, Eduardo Fernández, César Pérez Vivas y el mismo Antonio Ledezma no formalizaron su participación. Hasta Leopoldo López terminó adhiriendo a la candidatura de Capriles.
            M.S.: – ¿Por qué entonces te tomaste el trabajo de intervenir en un proceso en que no tenías posibilidades de ganar?
D.A.: – Aunque para mí era claro el resultado electoral, a fin de poder intervenir en el proceso era indispensable subir al escenario y poder presentar mis propuestas. Y eso fue lo que hice por todo el país. Dejé sobre la mesa un proyecto de transición que es el único vigente de las propuestas de 2012 y cada vez cobra más sentido. Por eso he dicho que me dieron una paliza en votos pero no perdí. Mario, tu sabes que los voceros podemos ser  vencidos pero no las ideas cuando son válidas, tal vez por aquello de que las realidades son tercas y acaban imponiéndose. Además, como decía Borges: “la derrota tiene una dignidad de la cual carece la victoria”.
Hoy ya no es radical ni alarma que  se hable de transición, de convocar a una asamblea constituyente para desalojar al régimen y poder rescatar la independencia de los poderes públicos y poder refundar la república.  Igual tener que admitir que el CNE es el ministerio de elecciones del régimen. Todos estos temas  me llevaron a hablar en casi todas las universidades del país. Me dediqué a interactuar con los jóvenes porque no tienen ni complejos, ni prejuicios. Son los que están arriesgando todo hoy, pues prefieren saber la verdad y no acomodarse. Estaba seguro de que entenderían lo que yo les decía, por ejemplo que su futuro se está decidiendo ahora, y que esos políticos que les dicen “Ustedes son el futuro del país” les mentían, pues tal vez no tengan futuro alguno de seguir el curso actual. Igual cuando les dicen, “Éste es el mejor país del mundo”. Y yo les preguntaba ¿Cómo es eso que somos el mejor país del mundo? Un país donde cada veinte minutos muere asesinada una persona, donde la mitad de la gente si puede irse emigra, donde el estado de la salud ha sido descrito como solo visto en zonas de guerra con un deterioro acelerado en el acceso a medicamentos esenciales … ese no puede calificarse como el mejor país del mundo. Podríamos serlo, no lo sé, eso está por verse. Ese era mi lenguaje sin dudas no edulcorado. Develar realidades no es popular pero esconderlas para engañar es no solo irresponsable sino un delito  de lesa patria.
            M.S.: Algunos dijeron que no llevaste proyecto electoral alguno a las primarias.

D.A.: Sí llevé un proyecto, pero de propuestas, con la finalidad de intentar sacudir al país y anticipar la terrible realidad que hoy sufrimos. Hice el mayor número de twitcams que se haya realizado en el país  contestando miles de preguntas. Participé en innumerables foros.  He puesto siempre en blanco y negro y por escrito mis propuestas. En 1978 cuando fui candidato presidencial independiente publiqué un libro “Primero la Gente”, y otro “Dedicación a una Causa”. En estas primarias otro libro: “Venezuela: La Hora de la Verdad”. Mario al final del primer debate en la UCAB anuncié: “Chávez, por tus delitos de lesa humanidad te denunciaré en La Haya. No es retaliación. No es venganza. Es justicia. Te espero en La Haya”. Pero como sabemos, la justicia divina se le adelantó a la Corte Penal Internacional.
M.S.: ¿No crees que los venezolanos se asustan ante tus pronósticos?
D.A.: Sí, pasado el tiempo, advertí que había sacado a la gente de lo que llaman los americanos su zona de confort. Inquieté a muchos. Era más fácil y cómodo creer que había un camino sin sacrificios. La Mesa de Unidad Democrática colaboró, haciendo una especie de versión política de American Idol. Pensaron que era mejor hacer una campaña “light”, porque en caso contrario los venezolanos no iban a salir a votar. Algunos decían que Arria estaba sobresaltando a la gente. Insistía en no subestimar a nuestra gente y decirles la verdad, a fin de superar los enormes obstáculos. No podía imaginarme que una persona vaya a ver al médico y cuando el médico lo está examinando, le diga: ´Cuidado, no quiero que me vaya a alarmar o a decirme qué es lo que tengo”. Sin embargo cuando hablaba de la salud del país no querían ser alarmados. Por lo tanto la mayoría pensó que había que votar por los que les ofrecían un simple  cambio de gobierno sin sobresaltos –algo que como hemos experimentado,  no era posible. El vivir en la negación de la realidad se impuso  –y  terriblemente no ha cambiado mucho a pesar de encontrarnos hoy en circunstancias jamás sufridas.
M.S.: Hay una pregunta constante en los venezolanos que no son chavistas: ¿Cuándo va a caer el régimen?
D.A.: Las transformaciones sociales son difíciles de anticipar. Hay cientos de libros ofreciendo las razones de por qué cayó el muro de Berlín. Sin embargo, no hay uno solo que haya pronosticado su caída. Nunca se supo quién fue el primer alemán que pasó al otro lado o quien hizo la convocatoria, porque cuando un pueblo decide reaccionar no necesita ser convocado y  es incontenible. El único que no sabe que está caído es el propio Maduro. Aquí cabe recordar al maestro Simón Díaz:” Cuando las ganas se juntan, no hay fecha en el calendario”. Es evidente que Chávez no quería un sucesor, sino un suplente, por eso escogió a Maduro, que no tiene ni el 10% de apoyo. El régimen todavía no ha caído pero sin la menor duda implosionará más temprano que tarde. Para mí es evidente que la participación del componente militar será indispensable en cualquier salida de esta tragedia.
            M.S.: El general Juan Perón solía decir que se regresa de todas partes menos del ridículo. Sin embargo, el chavismo ha ido y retornado del ridículo en numerosas oportunidades y cada vez parece más fuerte. ¿No crees que el ridículo salvó al chavismo? A todos los gobiernos latinoamericanos que parecen serios les está yendo muy mal.

D.A.: Cuando alguien me dice: “Maduro es una vergüenza”, yo le respondo, “Sí, pero más vergüenza somos nosotros, que lo toleramos. Más vergüenza somos  nosotros, que no resistimos”. Vergüenza es estar en manos de Maduro, de Diosdado Cabello, del General Padrino, de Tareck El Aissami. Cuando viajó Maduro a Panamá oí comentarios de jefes de estado en ejercicio que pagan su deuda con el régimen diciendo “Es incorrecto que le impongan sanciones a Venezuela”, aun sabiendo que no es al país sino a siete jerarcas culpables de delitos abominables. De todas maneras, ninguno de ellos está dispuesto a rasgarse las vestiduras por Maduro. Raúl Castro ni siquiera asistió a la famosa cumbre de los pueblos que pagó el régimen
chavista. Fue como si hubiera dicho: “Acompaño a Maduro hasta el cementerio, pero no pienso enterrarme con él”.
M.S.: ¿Tiene Maduro margen de maniobra?
D.A.: El mundo y los recursos se le están achicando a una gran velocidad. Y después está la Unión Europea, y España, y el Congreso de Colombia, de Chile, de los Estados Unidos  y ahora se les suma el Senado de Brasil condenando la situación de dirigentes políticos presos. Y la orden ejecutiva  de Obama contra siete funcionarios venezolanos es apenas el comienzo. Su lista es mucho más extensa. El enfrentamiento de Maduro, en la encrucijada que tiene Estados Unidos con Cuba, es un elemento que Maduro no ha medido ni entendido, porque la única manera de diseñar una política de estabilidad en el Caribe  es incluyendo a Venezuela en la agenda  Estados Unidos -Cuba.  Por otra parte, el régimen chavista ha estado financiando la transición cubana, como un  peón de los Estados Unidos. Igualmente hemos pagado la estabilidad de la región, a través de PetroCaribe, y los americanos no han tenido que poner un centavo. Es por eso que los estadounidenses seguramente se habrán dicho, “Bueno, Chávez y ahora Maduro es un problema de los venezolanos, pobrecitos”. Pero si dejan de enviar petróleo a los haitianos, los haitianos se irán para la Florida, los dominicanos también, los hondureños, y también los cubanos. El petróleo venezolano ha salvado a las costas de la Florida de invasiones de gente del Caribe.
M.S.: La situación en Venezuela es cada día peor. ¿Tú crees que todo eso pueda conducir a una explosión social?
D.A.: En cualquier otro país donde se registre una situación medio parecida a la nuestra, hace mucho que hubiera explotado. Si se registrara en El Salvador, o en Honduras, o en Haití, te hablo de países pequeños, eso hubiera estallado. ¿Cómo es que eso no ha ocurrido en un país de la dimensión de Venezuela, con la profundidad de la crisis existente? Para mí, se explica por varias cosas. Primero: nunca se ha hecho tanto dinero en Venezuela. Nunca los empresarios y los llamados hombres de negocios y los banqueros nunca en su vida han hecho tanto dinero. Las interconexiones entre el gobierno y algunos miembros de la oposición, oficiales o no oficiales, familiares o no, ha creado una telaraña de intereses de carácter económico, que funciona. Al mismo tiempo, hay un elevado grado de intimidación y hasta de resignación, más que comprensible. Si se lee correctamente a  Clausewitz en “El arte de la Guerra” se puede ver que no es necesario matar a la gente: basta aniquilar sus resistencias. Bueno, los chavistas vienen minando nuestras resistencias. Hasta nuestra dignidad. Cuando ves en una cola que las personas permiten que las marquen como a los judíos en los campos de concentración nazis, tú dices, “Cónchale, esto es serio”. Es muy triste cuando la gente se deja someter  y que le pongan un captahuellas para comprar un kilo de harina. Es decir, es un proceso de aniquilación sistemática,  abominable pero efectivo, algo muy bien pensado por parte de un régimen miserable. Nos hemos pasado años burlándonos de Chávez y de Maduro, sin pensar que eran sumamente peligrosos, y tenían o tienen proyectos manejados por personas que son perversas pero inteligentes y vienen cumpliéndolo de manera rigurosa.
 M.S.: Dice Tal Cual: “Circula en las redes sociales una orden, emanada desde los altos mandos del CICPC, que prohíbe a los funcionarios ejecutar operativos policiales, arrestos y allanamientos ordenados por el Ministerio Público, la búsqueda de personas solicitadas o cualquier otro procedimiento en los denominados por el entonces ministro del Interior, Miguel Rodríguez Torres, “zonas de paz”.
“Estos sectores de paz comprenden, entre otros, la parroquia 23 de Enero, Charallave, Valles del Tuy y zonas de Turmero, donde impera la banda de El Picure. ´De este modo´, señala Tal Cual, ´estas zonas de paz se convierten en guaridas o santuarios de los malandros. Quienes sufren son los mismos habitantes trabajadores de esos sectores´”.
D.A.: Eso es increíble- es la legitimación de las pandillas. Es declarar zonas de absoluta impunidad. Es concederles soberanía y garantizarles una especie de  “no intervención en sus asuntos internos”. Es el símbolo de lo que han convertido al país.
M.S.: ¿Qué va a ocurrir en Venezuela de aquí en seis meses o de aquí a un año?
D.A.: Puede suceder cualquier cosa y no lo digo porque me niegue a contestar. Nuestra tragedia es realmente inédita. Podemos imaginar toda clase de desenlaces. Pero es evidente que estamos ante un estado pre fallido que no puede sostenerse sino con la fuerza armada, con el control de los medios y con su acción de beneficencia pública masiva. No hay que ser clarividente para anticipar que eso no durará mucho. Por una parte la fuerza armada despertará ante el temor de que sus integrantes sean indiciados internacionalmente por “Mili-Narcos” con graves  consecuencias para ellos y sus familiares y por la otra los recursos ya no alcanzan.
M.S.: Entonces, algo va a ocurrir.
D.A.: Si  creo, Mario, que estamos llegando al punto crucial. Las colas para obtener alimentos representan algo terrible. Pero pronto no habrá colas para comprar medicinas, simplemente porque no habrá medicinas. Y eso es lo más grave. Si es grave lo de la comida, es muchísimo más grave lo de la falta de medicinas, o que los hospitales no tengan equipos médicos. Es ahí donde creo explotará la gran crisis. Porque una persona puede comprar un kilo de arroz y pasarse el día comiendo arroz, pero si a ti te dejan a cargo de un niño que necesita penicilina u otros medicamentos, y no se obtiene, la cosa es grave.-es de vida o muerte y con eso no se juega como hoy lo hace el régimen de manera criminal. Tampoco le paga a nadie al punto que Maduro anunció que no le iba a dar un solo dólar a Fedecámaras. En realidad, lo que le quiso decir es que no les dará un solo dólar más a los empresarios. Van a liquidar a los empresarios. Uno por uno. Pero muchos piensan que no serán ellos sino otros.  Tienen un número en la espalda y no lo advierten. No reaccionan. Claro, los más poderosos se quedan. Cómo no hacerlo. Y los que carecen de medios para resistir, se van. Nunca me imaginé que terminaríamos así. Muchos viven y hasta subsisten en la negación de la realidad que los va enterrando. Y por eso tienes a Maduro diciendo “Dios proveerá”. Venezuela, un país lleno de recursos, se ha convertido en un paria, en un estado forajido.




domingo, 10 de mayo de 2015

Luiz Inacio Lula da Silva: de presunto presidente de los pobres de Brasil a supuesto traficante de influencias


Mario Szichman

(Una versión de este artículo apareció en la versión digital del diario Tal Cual, de Caracas, Venezuela)



La cruzada de los inocentes viene recorriendo América Latina como si se tratara de un vendaval. De un extremo al otro del subcontinente, los jefes y jefas de estado dicen “Yo no fui”, poniendo cara de yo no fui. Cristina Kirchner, en Argentina, no ha tenido nada que ver con el suicidio y/o muerte y/o asesinato del fiscal Alberto Nisman, cuya vida se extinguió antes que pudiera presentar pruebas, presuntamente incriminatorias, contra la presidenta, su canciller, Héctor Timerman, y otros operadores políticos, por el supuesto encubrimiento de importantes funcionarios iraníes que habrían estado vinculados al atentado de 1994 contra un centro comunitario judío en Buenos Aires donde fueron asesinadas 85 personas. 
En Chile, la presidenta Michelle Bachelet nada tuvo que ver en el fabuloso acrecentamiento de la fortuna personal de su hijo, Sebastián Dávalos, y de su nuera, Natalia Compagnon, tras lograr un préstamo muy fácil en un banco propiedad de uno de los hombres más ricos de Chile, Andrónico Luksic, quien hizo aportes a la campaña presidencial de Bachelet.  (Gracias al préstamo, indicó la prensa chilena, la pareja pudo comprar y vender un terreno y obtener una ganancia de 5,5 millones de dólares en apenas un mes).  
Y la cuenta suma y sigue a lo largo de nuestra ancha geografía. Basta agarrar un mapa de América Latina, cerrar los ojos, y apuntar con el dedo, para que, al abrirlos, podamos verificar que estamos señalando un chanchullo en pleno desarrollo, o que ha concluido pues se necesita el espacio para urdir otro chanchullo.
La cosa se está poniendo cada vez mejor en Brasil, especialmente ahora que a las declaraciones de inocencia de la presidenta Dilma Roussef se han sumado los golpes en el pecho de su antecesor, Luiz Inacio Lula da Silva, quien asegura que nunca aprovechó sus conexiones en las altas esferas tras su abandono del cargo para cabildear en favor de Odebrecht, principal empresa de construcción del país.  
En estos días Lula libra una lucha cuerpo a cuerpo con la Inmaculada Concepción para ver quién es más intachable. Lula gana de lejos. “Pongan juntos a 10 periodistas de Veja y de Época y ellos no tienen ni un 10 por ciento de mi honestidad”, señaló el ex presidente en un reciente discurso. ¿Qué puede hacer la Inmaculada Concepción frente a esas estadísticas? Especialmente cuando ya la Organización Mundial de la Salud ha determinado, de manera fehaciente, que ninguna mujer queda embarazada simplemente por oler un frasco de colonia.
Odebrecht está en condiciones de confirmar la honestidad de Lula, y Lula puede asegurar que nunca apeló al tráfico de influencias para beneficiar a Odebrecht. A su vez, los directivos del banco BNDES han salido a la palestra para negar que Odebrecht hubiera aprovechado su “relación institucional” con Lula a fin de obtener “préstamos a bajo interés”, según informó el periódico The Guardian de Londres.
También Rousseff se declara inocente de las acusaciones de haber permitido al ente estatal petrolero Petrobras convertirse en una caja chica para sobornar a algunas decenas de políticos, muchos del gobernante Partido de los Trabajadores, pero también de otras agrupaciones, inclusive de la oposición. Aunque la mayoría de los pagos se registraron en la época en que la actual presidenta encabezaba la directiva de Petrobras, ella alega, con buenas razones, que ignoraba lo que ocurría de manera cotidiana frente a sus ojos.
Hasta el ex tesorero del Partido de los Trabajadores, João Vaccari, ha declarado que es inocente de los cargos de recibir sobornos y lavar dinero. Vaccari ha declarado su inocencia cuando ya se hallaba entre rejas.
Odebrecht ha tenido una serie de roces con la justicia brasileña. Fiscales del ministerio público han investigado varias denuncias, que incluyen, según la BCC de Londres, “el uso de mano de obra esclava” en Angola. Los fiscales habrían recibido también evidencias de retención de documentos de los trabajadores, y denuncias de que los pusieron a laborar en “condiciones inhumanas”.
En junio de 2014, dijo la BBC, fiscales de Brasil iniciaron acciones legales contra Odebrecht “tras acusarla de mantener a 500 obreros brasileños en ´condiciones de esclavitud´ en Angola”. Ignoramos si el fundador de El Partido de los Trabajadores comentó alguna vez sobre esas denuncias.
Odebrecht inició sus tareas en Brasil en 1941, como empresa de construcción, pero ahora actúa también en los sectores de la petroquímica, el petróleo, y la explotación agrícola. De paso fabrica armamentos. Inició labores en Angola en 1984, y es considerada el principal empleador privado de la ex colonia portuguesa, con unos 20.000 trabajadores en sus nóminas.
La denuncia que presentó en junio de 2014 el fiscal Rafael Araujo ante el Tribunal del Trabajo de Araraquara,  indicó que Odebrecht puso a trabajar a centenares de obreros en una planta de biocombustibles en Angola.  
Los obreros fueron “sometidos a degradantes condiciones incompatibles con la dignidad humana”, dijo el fiscal. También la empresa “restringió la libertad de sus empleados al privarlos de sus derechos” de tránsito. Los trabajadores fueron “tratados como esclavos modernos”. Y eso se agravó porque “se hallaban solos en un lejano país, y eran incapaces de resistir”.
Según Araujo, en vez de pedir a la embajada brasileña en Angola visas de trabajo para sus empleados, Odebrecht solicitó visas ordinarias, “que les impedían el derecho a conseguir empleo”.
El propósito, según el fiscal, era usar ese esquema con las visas “a fin de emplear trabajadores precarios, incapaces de reaccionar o quejarse acerca de sus condiciones, o de encontrar otra labor, e impedidos de abandonar el sitio de construcción”.  En los documentos se dijo que los trabajadores “fueron sometidos a una serie de riesgos en Angola, entre ellos, el de ser encarcelados”.
En ese caso, la directiva de Odebrecht se negó a formular comentarios a la BBC, “hasta que fuese notificada de la acción legal”.
Durante la construcción o reparación de estadios realizadas antes de la Copa del Mundo de 2014, Odebrecht fue acusada en noviembre de 2013 por un sindicato de Sao Paulo de negarse a adoptar las medidas correspondientes para proteger la salud y la seguridad de sus obreros. Eso habría causado la muerte de algunos de ellos.
A fines de noviembre de 2013, dos obreros de la construcción murieron en un estadio de Sao Paulo al colapsar una gigantesca grúa y caer sobre el vehículo en que estaban sentados. El portal gremial Libcom.org dijo que había dudas de que las autoridades investigaran el episodio, pues Odebrecht “ha hecho grandes donaciones a los políticos durante las elecciones”.
Familiares de los obreros muertos denunciaron que los obreros estaban obligados a trabajar siete días por semana, a fin de concluir los estadios antes de iniciarse el torneo de fútbol.
Ahora la fiscalía federal de Brasil realiza una investigación preliminar para determinar si Lula “usó de manera indebida sus conexiones con el propósito de beneficiar al conglomerado de construcción Odebrecht SA durante sus viajes al exterior”. 
El semanario brasileño Época dijo que Lula salió con frecuencia al exterior desde que cesó su mandato en el 2001. Varios de los viajes fueron pagados por Odebrecht.  Cada vez que Lula visitaba una nación y participaba en conferencias, Odrebecht conseguía de inmediato contratos por muchos millones de dólares. The New York Times indicó, citando al semanario Época, que Lula “viajó con frecuencia al exterior en uno de los aviones privados de Odebrecht”.
Entre los países frecuentados por Lula figuró Venezuela, donde las actividades de Odrebecht se extendieron a lo largo y a lo ancho. Ghana, la República Dominicana y Cuba también se beneficiaron de la simpática personalidad y el carisma de Lula. Odrebecht completó en fecha reciente un proyecto para reconstruir y ampliar el puerto de Mariel, en Cuba, a un costo de entre 800 y 900 millones de dólares. Ese terminal marítimo reemplazará a La Habana como el más importante puerto de Cuba.
La fiscalía tiene 90 días para decidir si el ex presidente cometió un delito, en cuyo caso, se iniciará una investigación formal. De lo contrario, será declarado más inocente que el secretario general de Unasur, Ernesto Samper Pizano, cuyas reiteradas declaraciones de inocencia en relación a las acusaciones de haber recibido dinero de los narcos para financiar sus campañas políticas, comenzaron en 1983 y ya han ingresado al Libro Guinness de las excusas.
Lula ha sido rebautizado el “poster boy” de Odebrecht. El ex presidente ha dicho que nunca aprovechó sus conexiones en las altas esferas tras su abandono del cargo para cabildear en favor de Odebrecht, ni siquiera cuando viajaba en aviones de la compañía a todas partes del mundo.

Donde aparece Odebrecht, deja su marca. Por cierto, obreros que participaron en la remodelación de estadios antes del Campeonato del Mundo de 2014, aconsejan a los transeúntes pasar lejos de las grúas emplazadas por la empresa, pues suelen ocurrir accidentes. Tal vez no es negligencia. Tal vez la mala suerte persigue a Odebrecht. 

miércoles, 6 de mayo de 2015

Orrie Hitt: El Shakespeare de la sordidez


Mario Szichman

“El suspenso es mayor
Cuando los personajes que amamos
Adoptan una decisión que
Nosotros odiamos”.
Chuck Wendig


A medida que pasan los años, uno se va librando de afirmaciones categóricas, pero ésta, que aprendí temprano en la vida, sigue siendo más categórica que nunca: los editores, siempre tienen razón. Una corroboración  la obtuve en fecha reciente al descubrir a Orrie Hitt, rebautizado alternativamente como The King, o The Shakespeare of sleaze, El rey o el Shakespeare de la sordidez.  
La vida de Hitt es tan fascinante como sus novelas. Teniendo en cuenta que escribió más de 150, es mucho decir. Por supuesto, no las he leído todas. Pero aquellas de las que eché mano son sensacionales, aunque los títulos son shocking y absolutamente engañosos: Unfaithful Wives, (esposas infieles), Sexurbia County, (una aproximada traducción sería El condado sexual de extramuros) Untamed lust (Lujuria indomable) Add Flesh to the Fire (Añada carne al fuego), Suburban Sin (Pecado en los suburbios), The Love Season (la temporada del amor), Girls Dormitory, (El dormitorio de las chicas) o Woman Hunt, (La cacería de la mujer). Esas narraciones, que han comenzado a ser transformadas en libros electrónicos a un precio muy razonable, exhiben las portadas originales, donde mujeres con escasas ropas muestran poses muy provocativas.
Sin embargo, ocurre con Hitt lo que sucede con Jim Thompson (Si Hitt es el Shakespeare de la sordidez, Big Jim, el grande entre los grandes, es el Dostoievski del pulp). Basta que el lector, y esperamos que la lectora, abran el libro para que caigan, como por una puerta trampa, en otro mundo.   
Un excelente crítico y guionista, Geoffrey O´Brien, decía que le fascinaba pensar cómo reaccionaban los lectores de las décadas del cincuenta y del sesenta cuando compraban una novela de Jim Thompson, con la única intención de escapar durante algunas horas de la pesada rutina de sus trabajos. El lector se sentía atraído por la incitante portada,  y por las citas promocionales en la parte inferior de la cubierta. (“El usó a dos mujeres para alimentar sus brutales apetitos”, o “Ramera, Asesina, Madre, Jueza. Todo en una sola pieza. Violación y homicidio eran apenas la punta del iceberg. Ese era el Mundo Real, ¡Y nadie podía presumir de inocente!”). El lector, indicaba O´Brien, comenzaba a pasar las páginas, atraído por la apremiante voz narrativa, su humor folklórico y su énfasis. Y de repente, cuando estaba a punto de averiguar la verdad de un asesinato o un robo, o un secuestro, el lector caía por un hueco y quedaba aprisionado en las profundidades “no solo de una ciudad, sino de una mente, sin que le ofrecieran pasaje de regreso”. El lector se identificaba con el novelista “pues Thompson tenía un don especial para conseguirlo”, señalaba O´Brien. De esa manera, el lector, “heredaba la maldición del escritor y empezaba a vivir en un infierno de verdad, que daba vueltas de manera incesante, sin permitirle llegar a ninguna parte”.
Orrie Hitt compartía esa cualidad con Jim Thompson. Tal vez aprendió temprano que, como dice Chuck Wending, “El suspenso es mayor cuando los personajes que amamos adoptan una decisión que nosotros odiamos”. El universo en que residen los personajes de Hitt no es glamoroso. Y sus actividades sexuales no son nada espectaculares, como en esas novelas, sí pornográficas, que transcurren en Dallas, o en Peyton Place, pobladas por seres ricos y famosos. 
Las cualidades de Hitt eran sus diálogos chispeantes y sus protagonistas. Los hombres eran mecánicos, corredores de seguros, empleados de hoteles, jugadores, vendedores de automóviles, oficinistas. Las mujeres atendían clientes en los greasy spoons, (pequeños cafés o restaurantes baratos, donde abundan los platos fritos) bailaban en clubes nocturnos, o trabajaban como modelos o mecanógrafas.  Las poblaciones solían ser suburbios de grandes ciudades como Nueva York, divididos en zonas “buenas” y “malas”, incluidas las llamadas “calles de la vergüenza”, donde proliferaba la venta de drogas, el juego y la prostitución.  Muchos anhelaban abandonar las zonas malas, y en varias ocasiones, en su intento de huir, se fugaban hacia el sitio equivocado, adoptando esa decisión que odian los lectores.  
Las ciudades y villorios recreados por Hitt recuerdan los escenarios de Thompson, o de James M. Cain, el autor de El cartero llama dos veces y de Double Indemnity. Una de las mejores novelas de Hitt, y que luce uno de los títulos más inocuos, es I´ll call every monday, (una traducción no literal sería “Visito a los clientes cada lunes”) donde cuenta la historia de Nicky Wevaer, un corredor de seguros atrapado entre varias mujeres. A poco de andar, la trama empieza a parecerse sospechosamente a Double Indemnity, una de las obras maestras de Cain. Una de las mujeres que se enamoran del agente de seguros tiene un marido que se está muriendo, pero no a gran velocidad.  Además, carece de póliza de seguro. Nicky Wevaer  se encargará de proveer todo lo necesario para que la dama viva de manera próspera una vez obtenga la viudez por medios ilícitos.  
Lo interesante del caso es que la augusta sombra de James M. Cain no afectó ni la prosa ni la trama de Hitt. I´ll Call Every Monday, es una auténtica obra de arte.  Inclusive hay un detalle que la diferencia de Double Indemnity. En la novela de Cain, que conocía muy bien la tragedia griega, la maldición que conducía a los amantes al precipicio era perceptible desde el principio. Los lectores aceptaban la condena, y no se preocupaban mucho por la suerte de los protagonistas, solo por la manera en que eliminaban a un marido molesto, y luego comenzaban a odiarse, hasta concluir en un doble asesinato. Pero eso no ocurre en I´ll Call Every Monday. Desde el comienzo el lector desearía rogarle a Nicky Wevaer que no se enrede con esa mujer ansiosa por enviudar. El protagonista merece una mejor suerte. Y el suspenso consiste, justamente, en perseguir a Nicky por toda la novela y pedirle que no adopte una decisión odiada por el lector.
Afortunadamente, Hitt sabía cómo brindar a sus protagonistas cierta felicidad, la posibilidad de redención. Curiosamente, una cualidad que no tenían Cain o Thompson, pero sí Dostoievski. Es increíble cómo Hitt pudo crear tantos personajes y brindarles semejante humanidad. Pero el material humano estaba a su alcance. Sus héroes y heroínas eran sus vecinos en Port Jervis, Nueva York, donde Hitt vivía con su esposa y sus cuatro hijos.
Quienes lo conocieron decían que parecía el antihéroe de sus historias. Era un marido muy fiel, adoraba a sus hijos, y no tenía tiempo para sus escapadas, pues necesitaba ganarse cotidianamente el pan con el sudor de la frente.   
Joyce Gordon, la hija mayor de Hitt, dijo que su padre solía ser acosado por mujeres que, tras leer sus novelas, “presumían que poseía una gran potencia sexual. Pero mi padre no era un hombre que se dedicaba a perseguir mujeres, apenas alguien con una excepcional imaginación. Y nuestra madre, Charlotte, fue el gran amor de su vida”. 
La rutina de Hitt le impedía ser un Casanova. Todos los días se levantaba al amanecer, emplazaba su antigua máquina de escribir Remington Royal en la mesa de la cocina, colocaba una taza de café a un costado (en cuanto al café, las versiones varían, unos dicen que le gustaba beber café helado, otros, café caliente que se iba entibiando a medida que transcurrían los minutos), encendía un cigarrillo Winston y empezaba a teclear, sin importarle lo que ocurría a su alrededor. Sus hijos corrían y gritaban por toda la casa, pero Hitt estaba en otro mundo.
De esa manera, de siete de la mañana a cuatro de la tarde, con un corto intervalo para almorzar, todos los días del año iba pergeñando sus historias. Cada novela, de unas 35.000 o 40.000 palabras, las concluía en dos semanas. Luego su esposa, Charlotte, se encargaba de corregirlas, y las enviaba a editoriales que se especializaban en publicar narraciones policiales, como Beacon, Softcover, Newsstand, Kozy, Midwood, Boudoir, Oracle, y Nightstand.
Se trataba de editoriales pequeñas, que le pagaban unos 250 dólares por manuscrito. Y en la época en que Hitt producía sus novelas, entre comienzos y finales de la década del cincuenta, 500 dólares mensuales permitían a una familia de seis personas vivir con cierta tranquilidad.  
Nunca logró, como Jim Thompson o James M. Cain, publicar en las grandes editoriales del sleaze: Fawcett Gold Medal, Lion Books, Dell, o Signet, que pagaban royalties mucho más altos. La presión por producir una novela tras otra, que para Hitt era una condena, le permitió, al mismo tiempo, crear obras extraordinarias. Roberto Arlt decía: “Cuando se tiene algo que decir, se escribe en cualquier parte. Sobre una bobina de papel o en un cuarto infernal. Dios o el Diablo están junto a uno dictándole inefables palabras”.  
¿Cómo lograba Hitt que siempre le aceptaran los manuscritos? Ahí señoreaba la editorial. Las editoriales prestigiosas podían darse el lujo de esperar tres o cuatro años a que el autor produjera una novela. Pero en las editoriales dedicadas a difundir el evangelio del crimen que no paga, y de la malicia erótica, las prensas trabajaban veinticuatro horas por día, y cada día se lanzaban docenas de novelas al mercado, en el formato paperback original, sin que fueran precedidas por otras de tapa dura.  
Esas editoriales eran fábricas de manuscritos, como el Hollwyood de la época dorada era una fábrica de sueños que producía un filme cada dos o tres semanas. Todo estaba estandarizado. Unos diseñaban portadas, otros se dedicaban a la promoción, y el resto a redactar textos que debían atrapar al lector por el cuello y no soltarlo hasta que finalizara la última página. El noventa por ciento de esos productores nunca adquirió fama. El diez por ciento restante creó una literatura excepcional, como David Goodis, Horace McCoy, Edward Anderson, Kenneth Fearing, William Lindsay Grisham, Charles Willeford, los ya mencionados Jim Thompson y James M. Cain, o Cornell Woolrich, otro de los grandes magos del suspenso. Todos ellos escribían novelas “de fórmula”. La sinopsis era proporcionada por el editor. Ya narré en un post anterior cómo en Gold Medal, las sinopsis solían copiar temas de la tragedia griega o isabelina.  
Armado de la sinopsis, Orrie Hitt, como el resto de los obreros intelectuales que se disputaban el mercado, creaba sus personajes y situaciones. Ninguno de ellos se consideraba un ser excepcional. Era una manera como cualquier otra de ganarse la vida. Pero algunos de ellos, sin saberlo, eran verdaderos genios. La vida no los hizo sobresalir, pero la muerte les brindó un gran reconocimiento. En el caso de Hitt, le brindó una visión del mundo poblado de personajes interesantes, la mayoría amados por los lectores, ansiosos por seguir sus peripecias. Muchos cometían traspiés, eran embaucados por simpáticos estafadores, o seducidos por mujeres que no eran trigo limpio. Solían adoptar decisiones que odiaban los lectores, pero al final, enmendaban la plana. Y como una sombra adusta, a veces benigna, estaban las editoriales del sleaze, protegiendo a los escritores y a sus inversiones, evitando que marcharan por la mala senda y se ilusionaran con la idea de que eran creadores. Esas editoriales no podían darse el lujo de tolerar a seres excepcionales, generalmente cargados de reclamos y proclives a pedir de manera asidua aumentos de sueldos.  
Si se explora un poco la historia de la literatura, podrá descubrirse que algunas generaciones previas a Hitt, las mismas tribulaciones padecieron Balzac, Alejandro Dumas, Eugenio Sue, o Dostoievski. Todos ellos estaban desesperados por ganarse la vida. La fama vino mucho más tarde, algunos pudieron enterarse de ella en vida. Hitt no tuvo esa suerte. Pero es evidente que disfrutó escribiendo. Su prosa no miente, sus personajes son incapaces de estafarnos, sus historias nos hablan de seres humanos deseosos de una vida mejor. Y sus triunfos terminan siendo los triunfos de los lectores, que suspiran aliviados al descubrir que por fin, sus héroes y heroínas han comenzado a transitar por la senda que todos amamos.




domingo, 3 de mayo de 2015

El valor de la constancia en Fernando Da Costa Carrillo y su ascenso al Cotopaxi


Mario Szichman






Cuando leí el texto de Fernando Da Costa Carrillo [i] (@fdacosta_coach) sobre El valor de la constancia en el deporte en:
de inmediato me vino a la mente el film alemán Nordwand. Ignoro cómo se tradujo el título al castellano. En inglés era North Face  y narraba el intento de dos alpinistas alemanes por subir el lado norte del Eiger, el más peligroso de Los Alpes. Solo después recordé que Fernando Da Costa Carrillo había tenido una experiencia similar escalando al Cotopaxi, en Ecuador, uno de los volcanes activos más altos del mundo. Reseñé parte de sus experiencias en mi blog: 
Añadí una parte, que ahora descarté, sobre mi ascenso al volcán La Soufriere, en la isla de Guadalupe, cuando era joven, ya documentado en Venezuela. Lo mío no fue más que un paseo/reportaje, para el periódico Últimas Noticias, de Caracas. Solo recuerdo dos cosas de ese viaje. En la parte oriental de la isla, donde se halla La Soufriere, todo seguía funcionando, pero sin gente, un poco como en la película The Fog. Y luego, la fugaz travesía de un huracán por la zona. Las autoridades habían prohibido asegurar las ventanas de madera con clavos, porque podían causar terrible daño si se desprendían de los marcos. Pero la cosa real es la que cuento más abajo, una demostración del valor de la constancia.
M.S.
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Para Fernando Da Costa Carrillo, que subió más alto y llegó más lejos

Conocí a Fernando Da Costa Carrillo en Valera, estado Trujillo, Venezuela. Fernando era en ese momento el psicólogo deportivo de los Cardenales de Lara y del equipo de baloncesto Los Guaros de Lara. Pero descubrí, además, que era de esas personas que, como dicen en Estados Unidos, Puts his money where his mouth is. No sólo está interesado en la salud mental de los deportistas. Es también un excelente deportista. Tiene una resistencia física que me pasma. Yo creo que a las personas no hay que conocerlas de cuerpo entero, sino a través de la mirada lateral.  (Por cierto, en medicina forense se usan microscopios de iluminación lateral, pues el foco directo, lejos de revelar, enceguece al observador. No recuerdo muy bien el concepto, pero si el método. Un investigador coloca un objeto en la probeta, y lo ilumina desde un costado. Y de esa manera, asoman toda clase de relieves). Un día, la mirada lateral me mostró que Fernando, tras una jornada agotadora en su tarea como psicólogo deportivo se iba a una cancha de fútbol to unwind, para estirar los músculos y relajarse. Creo que hizo algo muy sabio. Pues uno de sus mantras es doblegar el cuerpo para que acate los dictados de la mente.
       Fernando realiza tareas que requieren una enorme destreza física. Y todas se basan en un férreo control del cuerpo. Que requieren más maña que fuerza. O al menos, tanta maña como fuerza.
       En el 2009, acompañado de otros tres montañistas venezolanos, Fernando decidió subir al Cotopaxi, que tiene una altura de 5.897 metros sobre el nivel del mar. “Para lograr su ascenso”, me dijo Fernando, “tuvimos que  realizar una preparación de altura con la finalidad de que el cuerpo no sufriera una descompensación”. La preparación se hizo también en Ecuador, en otros volcanes de menor altura.
     Fernando logró filmar un video del ascenso que quita el aliento. Este es su relato:

    “El día del ascenso fuimos al parque en el cual se encontraba ubicado el volcán. Sus  enormes paredes de hielo brillaban a lo lejos. Nos dirigimos al Refugio José Félix Rivas, donde descansaríamos hasta la 1:00 de la madrugada, hora de salida para hacer el ascenso a la cumbre.
    “A las 6:30 de la tarde dejamos todo el equipo acomodado para la hora de partir. A eso de las 7 de la noche hicimos un esfuerzo por dormir. Pero entre los nervios y la ansiedad nos resultó difícil. Finalmente,  a las 12 de la noche nos fuimos despertando, con el ruido que hacían en la madera las pesadas botas de los montañistas, que esa noche intentarían la cumbre. Según nos dijeron, esa noche durmieron en el refugio alrededor de 65 montañistas de distintas partes del mundo.

    “A la 1:00 de la mañana se abrió la puerta del refugio. Un frío helado se coló por el pasillo. Al salir vimos que una luna llena iluminaba gran parte del volcán. En ese momento había unos cinco grados centígrados bajo cero. Dos de los integrantes del equipo se vieron afectados por la falta de oxígeno en el refugio, ya que nos encontrábamos a 4.800 metros sobre el nivel del mar.
“La caminata comenzó con un frío soportable. El grado de inclinación de la pendiente era bastante pronunciado. Al rato empezamos a sentir el agotamiento.  A los 45 minutos de iniciar la caminata ingresamos a la zona de hielo. Tuvimos que colocarnos un equipo especial. Y en ese momento al agotamiento se sumó la incomodidad. Era como si la temperatura hubiera descendido de un instante para otro. La presencia del hielo nos obligó a ascender de manera diferente. El agotamiento se acentuó. Cada vez que pisábamos el hielo nos hundíamos hasta las rodillas. Cada vez se hacía mayor el esfuerzo físico para alzar los pies.
      “A las 4:00 de la mañana tuvimos que separarnos en dos grupos ya que dos miembros del equipo no pudieron continuar. Solo Luis Aparicio y yo decidimos  seguir adelante. Creo que fue el momento culminante del ascenso, pues en ese instante se inició una fuerte nevada. La temperatura pronto alcanzó los 15 grados centígrados bajo cero. Aunque sentíamos gran cansancio, todavía contábamos con la capacidad física y mental para continuar hasta la cima. Pero el aspecto mental fue el más importante. En varias oportunidades tuvimos que detener la marcha. El cuerpo nos decía que no. La mente nos ordenaba seguir. Luchamos como dos horas tratando de controlar nuestros cuerpos. Finalmente, lo logramos. Luis y yo llegamos a la cima luego de siete horas y media de caminata en el hielo. Fue un momento indescriptible, mágico, especial. Y al mismo tiempo aterrador. Pues había que recorrer el mismo camino de regreso al refugio. Ya para ese momento no existía el cuerpo, sólo la mente. Por medio del control mental logramos evitar el quiebre.


“Eran las tres de la tarde cuando llegamos al refugio, tras caminar 14 horas en el hielo”.

Entrevista de Mario Szichman a Fernando da Costa Carrillo:
Mario Szichman: – ¿Qué es lo que tiene el Cotopaxi como atractivo especial para un montañista?
Fernando da Costa Carrillo: –Para los montañistas todas las montañas son especiales. Tal vez el Cotopaxi es especial no sólo por ser uno de los volcanes activos más altos del mundo, sino por la panorámica que ofrece. Se puede ver surgir otros volcanes entre las nubes.
M.S: ¿Cómo se hace para evitar el pánico?
F.DC: Generalmente se utilizan técnicas de respiración para no hiperventilar. Es muy importante serenar la mente. El agotamiento y la falta de oxígeno afectan los procesos cognitivos. Al final, uno aprende a hablar consigo mismo. Y a alentarse. Eso es muy importante.
M. S: ¿En qué consiste la preparación de altura?
F. DC: Básicamente, en adaptar el cuerpo a la relativa falta de oxígeno. Es un proceso que afecta a la sangre por el aumento de los glóbulos rojos. Ese entrenamiento se puede realizar de forma progresiva, a partir de los 2.700 metros de altura. En nuestro caso, subimos primero al volcán Rucu Pichincha, situado a 4.784 metros sobre el nivel del mar. Y una noche dormimos en la base de la salida al mismo volcán, ubicada a 4.050 metros de altura.
M.S: ¿Por qué iniciaron el ascenso al Cotopaxi a la una de la madrugada? ¿No hubiera sido mejor a una hora con temperaturas más altas?
F.DC: Es una cuestión de simple logística. Efectivamente el frío a la una de la madrugada era indescriptible. Pero el ascenso se inicia a esa hora pues a una altura de 5.200 metros el Cotopaxi tiene una fisura y sólo se puede pasar por un puente natural de un metro de largo por uno de ancho. Ese tramo es imposible de transitar luego de las 11:00 de la mañana. El sol lo debilita, puede causar grietas en el hielo. Por eso partimos a la una de la madrugada, para atravesar la fisura a las 5:00 de la mañana y poder regresar alrededor de las 9:00. Si uno escala el Cotopaxi de día existe la posibilidad de que el hielo se resquebraje en ese punto.
M.S: ¿Qué sensación tuvo al concluir el ascenso?
F.DC: Lo primero que sentí al lograr la cumbre fue una mezcla de emociones de gran intensidad. Unas ganas de llorar incontrolables por el agotamiento físico y por haber logrado el objetivo que nos habíamos trazado un año antes. Por mi cabeza pasaron infinidad de imágenes y pensamientos: pensé en mi familia y deseé haber podido compartir ese momento y  esa maravillosa vista, la inmensidad de paisaje, con ellos.
Puse en práctica mis conocimientos  sobre el entrenamiento mental en el deporte, y comprobé los resultados en mi propio reto. Sin duda, me pesaba el agotamiento y la idea de que tenía que recorrer el mismo trayecto para regresar al refugio, pero el goce del logro lo compensaba.



[i] Psicólogo Master en Psicología Deportiva. Master in Sports Psychology. Coach. Especialista en organizaciones. Motivador, Conferencista.